Archivo - Muchos lo critican, pero tiene sentido: ¿por qué el Roscón de Reyes lleva fruta escarchada? - EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS - Archivo
MADRID 4 Ene. (EUROPA PRESS) -
El roscón de Reyes es uno de los dulces más tradicionales de la Navidad, consumido cada 6 de enero para celebrar la llegada de los Reyes Magos. Su aspecto más llamativo es la decoración con fruta escarchada, un elemento que destaca por sus colores vivos y su brillo característico, aunque a muchas personas no les gusta o critican su presencia en el dulce.
Sin embargo, esta decoración no es solo un detalle estético. La fruta escarchada tiene raíces simbólicas y funcionales que se remontan a varios siglos atrás, formando parte de la tradición y la identidad del roscón.
POR QUÉ EL ROSCÓN DE REYES TIENE FRUTA ESCARCHADA
Más allá de su significado simbólico, la fruta escarchada en el roscón de Reyes cumple una función práctica en la repostería. Al ser fruta confitada recubierta de azúcar, resulta muy dulce y resistente, lo que permite decorar el dulce sin que se estropee con facilidad.
Sus colores vivos --rojo, verde y naranja-- no solo llaman la atención, sino que están pensados para representar las piedras preciosas de las coronas y túnicas de los Reyes Magos, reforzando el simbolismo del roscón como una auténtica corona comestible.
Además, desde el punto de vista gastronómico, la fruta aporta un ligero matiz afrutado o cítrico que realza el sabor de la masa de brioche, al tiempo que mantiene la apariencia festiva y colorida del dulce.
CUÁL ES EL ORIGEN DEL ROSCÓN DE REYES
Aunque no se sabe con certeza cuándo se comenzó a añadir la fruta escarchada al roscón, su presencia actual forma parte de la tradición que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Según explica la Bombonería Pons en su web, el origen del Roscón de Reyes se remonta a la Antigua Roma, durante las Saturnales, fiestas dedicadas al dios Saturno que marcaban el final del invierno y la llegada de días más largos y luminosos.
En esas celebraciones se elaboraban tortas redondas de miel decoradas con frutos secos, y se escondía una haba seca en su interior. La persona que encontraba la haba era proclamada "rey de las fiestas" por un día, un gesto que simbolizaba la igualdad entre esclavos y señores.
Con el tiempo, esta tradición fue adaptada por la Iglesia Católica para coincidir con la celebración de la Epifanía y la llegada de los Reyes Magos, transformando el roscón en un dulce con significado cristiano y consolidándolo como elemento central de las celebraciones del 6 de enero.