Claves para enfrentarnos al cáncer y a cualquier momento delicado

Actualizado 30/03/2017 8:39:18 CET

   MADRID, 29 Oct. (CHANCE) -

   Este mes celebramos el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, una enfermedad a la que cada año, unas 26.000 mujeres tienen que enfrentarse. Según los expertos, es uno de tipos de cáncer con el porcentaje de cura más alto. Los avances médicos y la concienciación han hecho que más de un 80% de las mujeres que lo sufren se recuperen totalmente. Las campañas de este año han ido muy enfocadas a la importancia de la prevención, clave para realizar diagnósticos precoces.

   Una vez que la enfermedad aparece, la batalla es un camino largo en el que no podemos olvidarnos de uno de los factores más importantes que tenemos: nuestra propia fuerza interior. La noticia del cáncer golpea brutalmente nuestro estado de ánimo y empiezan a aparecer los miedos, las incertidumbres y las preguntas. Es inevitable. Pero tenemos la posibilidad de luchar y es importante no olvidarnos de eso. A nivel médico, los profesionales serán los encargados de conocer los métodos más eficaces para combatir la enfermedad. Pero podemos responsabilizarnos de nosotros a nivel emocional, tan importante para avanzar en la recuperación y para ayudarte hemos hablado como cada semana con nuestro coach Nano López.

LA DIFERENCIA ENTRE TOLERAR Y ACEPTAR

   Uno de los primeros pasos que debemos de tener en cuenta es la acepta-ción. Puede parecer muy sencillo visto desde fuera, porque quien sufre la enfermedad eres tú. Sin embargo, muchas veces confundimos aceptación con tolerancia y es importante distinguir ambos conceptos. Cuando tolera-mos algo, declaramos que no tenemos más remedio que vivir con ello. Esto nos lleva a la resignación, a la no posibilidad. En cambio, en la aceptación, no sólo soy consciente de que debo vivir con ello, sino que tengo posibilidad de elegir cómo me va a afectar y cómo lo gestiono emocionalmente. Visto de otra forma, si nosotros toleramos algo, nos vemos expuestos a sufrir por algo en lo que nosotros no podemos actuar. Y realmente la diferencia está en que, como decía Buda, 'el dolor es inevitable, mientras que el sufrimiento es opcional'.

LA ACEPTACIÓN APORTA PAZ Y SERENIDAD

   En muchas ocasiones, el sufrimiento viene provocado por nuestro pensa-miento, por nuestra mente que gestiona el dolor que sentimos y que mu-chas veces nos juega malas pasadas. Luchamos para eliminar ese dolor y, cuando descubrimos que no podemos dejar de sentir, buscamos la salida más fácil. Esto, la mayoría de las veces, nos perjudica ya que, en lugar de aceptar la situación y cómo nos sentimos, sólo lo toleramos. ¿Qué nos aporta la aceptación? Para empezar, algo que no siempre es fácil de conseguir: paz y serenidad. Aceptando la realidad, eliminamos los conflictos con nosotros mismos, desechando esos juicios que nosotros generamos sobre si algo está bien o mal, sobre si es bueno o malo. Lo que conseguimos es tratar de entender los hechos tal y como son, y a partir de ahí, actuar con productividad ante ello.

PASAR DE LA PREOCUPACIÓN CON OCUPACIÓN

   Algo clave es que debemos de pasar de la preocupación sobre lo que ocurrirá a la ocupación. Cuando nos preocupamos en exceso, damos vueltas a las cosas anticipándonos a consecuencias negativas, que ni siquiera sabemos si van a pasar o no. El mensaje que enviamos a nuestro cerebro casi siempre es catastrofista y nos impide ver soluciones porque entramos en un estado de estrés que nos anula. Aunque sea difícil, debemos entender que si actuamos y luchamos, nuestra satisfacción será mucho más gratificante.

   Es triste pensar que nuestro final es la muerte. Sin embargo, al no estar definido, nuestro viaje debe de ser lo más placentero y confortante posible, y eso lo hacemos con el día a día. Lo importante no es el final de la carrera sino el camino que recorremos para llegar.