MADRID 27 Ene. (Por Estefanía Blasco) -
Elocuente y llena de vitalidad. Así nos recibió Amparo Larrañaga en el estreno de 'Fuga', el último proyecto teatral en el que se ha embarcado, además de como empresaria, como actriz protagonista. En la obra, una frenética y disparatada comedia de timadores, da vida a Carmen, una mujer que no es lo que parece, como todo en el montaje, inteligente, manipuladora y muy divertida.
Pese a que ha pasado por alguna de las series más importantes de la última década, Amparo se confiesa una enamorada del teatro, un trabajo que es para ella una experiencia vital y que, "afortunadamente", comparte con sus hermanos.
Kira Miró, José Luis Gil y Francesc Albiol completan el reparto de un espectáculo donde un tema tan de actualidad como la corrupción sirve de base para articular esta comedia de enredos.
- Das vida a Carmen, un personaje lleno de misterio que no es lo que parece.
- Carmen entra siendo una vendedora ambulante de Vallecas que aparece en la vida de un político que esa misma mañana ha dimitido por un escándalo de corrupción y tiene su vida destrizada. Parece que le aporta frescura y él se interesa por ella hasta el punto que en el momento en que se iba a suicidar desiste de su idea y se enamora de ella. En esta obra nada es lo que parece, van entrando varios personajes y todo se trastoca: el marido de mi personaje que es un matón, una prostituta...
- ¿En qué aspectos de tu personaje te identificas y en cuáles no te ves?
- Lo que me gusta de Carmen es que conduce la obra. Te va contando a través de la verdad más absoluta una historia que no es lo que parece, pero luego te cuenta otra que tampoco es lo que parece. Esa inteligencia que tiene para dirigir el cotarro es una característica de ella que me encanta, pero yo no valdría para timar a nadie. Creo que ella, como todos los timadores, está enganchada como una droga a ese juego. En lo que me identifico es en su capacidad para estructurar un plan así y me encantaría ser como ella, para llevar las cosas hasta el final con una inteligencia impresionante. Porque hasta en el punto en el que creemos que conocemos toda la verdad, hay otra verdad que va más allá. Es muy divertido, aunque yo no suelo identificarme con mis personajes. Me gustan, los comprendo... pero no me suelo identificar con ninguno.
- ¿Qué es lo que más te ha costado a la hora de enfrentarte a tu personaje?
- Los personajes se van construyendo y a veces tarda en salir todo. Nosotros lo teníamos todo construido, más o menos, pero veíamos que nos faltaban cosas. Pero no es que le faltara nada a nadie en particular, cada uno hacía bien su papel. Le faltaba algo al espectáculo en general y es entonces cuando llamamos a Illana par aque redondeasen el espectáculo. Eso ha sido muy divertido, pero dificultoso. Pero nos lo pusieron tan fácil que fue fantástico. Todos los personajes llevan un sufrimiento tremendo para sacarlos adelante, porque hasta que no los pones sobre el escenario no sabes si lo que has hecho está bien o mal. Siempre se está sufriendo y en la comedia, todavía más, porque si no tienes una reacción inmediata puede ser un fracaso. La dificultad de la comedia es encontrar la medida al contar una historia que es mentira con la verdad más absoluta y engañar al público y engañar a tus compañeros. Eso es una dificultad tremenda. Es lo más complicado de esta obra, ya que esta obra, además, es muy disparatada.
- No es la primera vez que compartes escenario con Kira Miró. ¿Cómo es la química entre ambas?
- Ya habíamos trabajado juntas en una serie de televisión que yo hacía y ella vino a hacer un personaje. A priori, ella me gustó mucho por como trabaja, porque aunque ella no lo crea, tiene un encanto que para la comedia es vital. Hace reír, es una chica muy guapa y con un cuerpazo, que son condiciones que no encuentras habitualmente. Ella me gustó y me quedé con ella pensado que algún día podría trabajar con ella. Luego he seguido un poco las cosas que ha ido haciendo y he visto cómo ha ido creciendo. De ahí que esté en esta obra, primero porque ella ha querido, cosa que me enorgullece muchísimo. No me ha defraudado ni humanamente ni profesionalmente. Ha sido todo una fiesta, el proceso ha sido precioso, hemos estado muy juntas en todo esto y la he protegido como creo que una actriz que tiene mucha experiencia tiene que hacer, porque ya he estado en su lugar muchos años antes. Para mí ella era una de las cosas más estimulantes del reparto.
- ¿Cómo es vuestra relación fuera del escenario?
- Me encanta porque no solamente está aquí, son los camerinos, los viajes, las giras cuando conoces realmente a una persona. Aporta una frescura que me encanta y de la que me aprovecho todo lo que puedo, de la que me contagio. Luego ella disfruta de la experiencia que yo tengo y tira de ella. Es muy lista en el escenario. Me parece bastante increíble, y eso que he hecho muchas obras de teatro, ver cómo gente que no ha salido nunca a actuar en directo, como es su caso, tenga esa capacidad. El miedo que dice que tiene le tira para adelante, lo que es buenísimo. Nos aportamos muchas cosas la una a la otra, lo que es muy bonito y es algo que tampoco sucede tan a menudo.
- ¿De dónde viene este afán protector?
- Toda mi familia son artistas, los artistas son mi gente, mis niños, mi familia. Si depende de mí, ellos están protegidos y yo estoy ahí. Cuando llego a otros sitios donde hay gente que es más importante y tiene más experiencia, me gusta que hagan lo mismo conmigo. Me parece vital, porque eso es la experiencia real del teatro, que es una cosa muy viva, que sucede cada día. Hay que mirarse, hay que estar ahí, por lo que es fundamental estar conectado con la gente. Aunque no siempre se dan esas circunstancias. Es muy especial.
- Llevas unos años centrada en el teatro. ¿Te volveremos a ver delante de la cámara? ¿Lo echas de menos?
- No lo sé. Lo cierto es que no lo echo de menos porque, afortunadamente, en mi carrera llevo treintaitantos años trabajando, he hechos muchas series muy importantes y muy buenas, siempre he medido lo que hacía en televisión precisamente porque mi carrera es teatral fundamentalmente. Yo tengo una empresa de teatro con mis hermanos, tenemos teatros, hay una labor importante de gestión detrás que me gusta mucho. La televisión es algo que de vez en cuando te ayuda, está muy bien y ganas mucho dinero. Además de todo eso te das a conocer, pero para mí no ha sido nunca la base, porque yo empecé en el teatro, donde enseguida monté la empresa. Para mí la televisión es más estrategia que otra cosa. Siempre tienes proyectos en la televisión que están ahí, que a lo mejor salen para este año, pero estoy centrada en mi vida, que es el teatro. Para mí los escenarios son más que el trabajo, son una experiencia vital junto a mis hermanos, lo que hace que tenga unas connotaciones mucho más importantes que el hecho en sí de ser una actriz que sale a un escenario.