La actividad solar desde el año 969 ha sido reconstruida por científicos que utilizaron mediciones de carbono radiactivo en anillos de árboles.
Estos resultados ayudan a los científicos a comprender mejor la dinámica del sol y permiten una datación más precisa de los materiales orgánicos utilizando el método C14, según un comunicado de ETH Zurich, donde se dirigió la investigación.