La Gran Mancha Roja de Júpiter mengua, pero no se sabe por qué

La mancha roja de Júpiter se hace más pequeña
La mancha roja de Júpiter se hace más pequeña / nasa/esa

MADRID, 16 May. (EUROPA PRESS) -

   La Gran Mancha Roja de Júpiter, considerada la tormenta más poderosa registrada en el sistema solar, registra su menor tamaño observado, pero los científicos no tienen claro cuál es el motivo de esta evolución.

   Recientes imágenes del Telescopio Espacial Hubble demuestran que la tormenta mide ahora 16.496 kilómetros, que es menos de la mitad del tamaño de la tormenta a finales del siglo XIX. En un momento dado, los científicos teorizaron que tres Tierras podrían caber dentro de la Gran Mancha Roja, pero hoy en día, sólo el ancho de una Tierra podría entrar dentro de esta furiosa tempestad.

   A medida que la mancha disminuye, su tasa de contracción parece estar acelerándose. Observaciones de 2012 muestran que la cintura " de la tormenta está reduciendo en 933 kilometros al año.

   "Una posibilidad es que algún tipo de actividad desconocida en la atmósfera del planeta puede estar drenando la energía y debilitando la tormenta, causando que se encoja", explican astrónomos del Hubble en un comunicado.

   Aunque la tormenta se ha observado desde el siglo XVII, los astrónomos no descubrieron la reducción de tamaño hasta 1930. Su diámetro se estimó en 41,038 kilometros a finales del siglo XIX. Un siglo más tarde, los sobrevuelos de las Voyager 1 y 2 en 1979 revelaron que el eje mayor de la mancha se había reducido a 23.336 kilometros.

   "En nuestras nuevas observaciones, es evidente que remolinos muy pequeños están alimentando a la tormenta", dijo Amy Simon, directora asociada para la ciencia estratégica del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. "La hipótesis es que pueden ser responsables del cambio acelerado, alterando la dinámica interna y la energía de la Gran Mancha Roja", explica.

   La nave espacial Voyager 2 también capturó imágenes de una "Gran Mancha Oscura" en Neptuno durante un sobrevuelo en 1989. La tormenta desapareció, porque no era visible para el telescopio Hubble cuando examinó el planeta en 1994.