Actualizado 14/09/2020 16:09:55 +00:00 CET

Un Júpiter caliente descubierto orbitando una estrella fría

La estrella TOI-1899, indicada por un símbolo de estrella, se encuentra justo fuera del campo original de la misión espacial Kepler de la NASA y está cerca del plano de la Vía Láctea.
La estrella TOI-1899, indicada por un símbolo de estrella, se encuentra justo fuera del campo original de la misión espacial Kepler de la NASA y está cerca del plano de la Vía Láctea. - CALEB CAÑAS, PENN STATE

   MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Se ha determinado que un planeta que se observa cruzando frente una estrella de baja masa tiene aproximadamente el tamaño de Júpiter. Es el cuarto conocido en su clase y el más alejado de la estrella.

   Si bien se han descubierto cientos de planetas del tamaño de Júpiter orbitando estrellas más grandes similares al sol, es raro ver estos planetas orbitando estrellas anfitrionas de baja masa y el descubrimiento podría ayudar a los astrónomos a comprender mejor cómo se forman estos planetas gigantes.

   "Este es solo el quinto planeta del tamaño de Júpiter que transita una estrella de baja masa que se ha observado y el primero con un período orbital tan largo, lo que hace que este descubrimiento sea realmente emocionante", dijo en un comunicado Caleb Cañas, autor principal del artículo y estudiante de la Universidad de Penn State y becario de Ciencias de la Tierra y el Espacio de la NASA.

   Originalmente detectado por la nave espacial Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS) de la NASA, los astrónomos caracterizaron la masa, el radio y su período orbital del planeta utilizando el Buscador de planetas de la zona habitable (HPF), un espectrógrafo astronómico construido por un equipo de Penn State e instalado en los Telescopio Hobby-Eberly de 10 metros en el Observatorio McDonald en Texas. Un artículo que describe la investigación aparece en la edición The Astronomical Journal y es de acceso público en arXiv.

UN PERIODO DE 29 DÍAS, FRENTE A MENOS DE CUATRO DE SUS ANÁLOGOS

   "Un planeta en tránsito del tamaño de Júpiter es susceptible de más observaciones para ver cómo está alineada la órbita con el eje de rotación de la estrella anfitriona y para restringir cómo podría haberse formado", dijo Cañas. "Además, la baja masa de la estrella anfitriona y el largo período orbital dan como resultado un Júpiter con una temperatura moderada en comparación con planetas similares detectados con el telescopio espacial Kepler de la NASA".

   La estrella anfitriona, TOI-1899, es una estrella de baja masa (enana M) a unos 419 años luz de distancia de la Tierra. El planeta, TOI-1899 b, tiene dos tercios de la masa de Júpiter, un radio diez por ciento más grande que Júpiter, y se sitúa a 0,16 unidades astronómicas (AU) --una medida definida como la distancia entre la Tierra y el sol-- desde su estrella anfitriona, de tal manera que un año completo en TOI-1899 toma solo 29 días terrestres. A modo de comparación, los otros cuatro planetas del tamaño de Júpiter en tránsito alrededor de estrellas comparables completan sus órbitas en menos de 4 días.

   El planeta fue detectado por TESS utilizando el método de tránsito, que busca estrellas que muestren caídas periódicas en su brillo como una señal reveladora de un objeto en órbita que cruza frente a la estrella y bloquea una parte de su luz. Más tarde, la señal se confirmó como un planeta utilizando observaciones de precisión del espectrógrafo HPF que miden la masa del planeta analizando cómo causa que su anfitrión comience a oscilar.

   Desde la perspectiva de la formación y la evolución orbital, no existe una línea divisoria clara entre los Júpiter cálidos y los grandes planetas aún más cercanos a sus estrellas anfitrionas, los Júpiter calientes más comúnmente descubiertos.

   "Júpiter cálidos como TOI-1899 b orbitan sorprendentemente cerca de su estrella", dijo Rebekah Dawson, profesora asistente de astronomía y astrofísica en Penn State y autora del artículo. "Aunque el período orbital del planeta es largo en comparación con muchos otros gigantes planetas detectados y caracterizados a través del método de tránsito, todavía coloca al planeta gigante mucho más cerca de su estrella de lo que esperaríamos de las teorías de formación clásicas".

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