Actualizado 08/02/2022 11:33

El miedo a los depredadores puede reducir las presas a la mitad

El miedo que inspiran los depredadores puede reducir las tasas de crecimiento de la población de presas.
El miedo que inspiran los depredadores puede reducir las tasas de crecimiento de la población de presas. - LIANA ZANETTE

   MADRID, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Por primera vez se demuestra en un animal salvaje que vive en libertad, que el miedo que inspiran los depredadores puede reducir por sí mismo las tasas de crecimiento de la población de presas.

   De esta manera, según publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), científicos de la Universidad de Western Ontario han establecido de forma concluyente que si nos centramos únicamente en el número de presas que matan directamente los depredadores y no tenemos en cuenta además el miedo, como se hace convencionalmente, corremos el riesgo de subestimar drásticamente el impacto total que tienen los depredadores en el tamaño de la población de presas.

   Los depredadores matan a las presas y las presas intentan evitar que los depredadores las maten; lo primero, obviamente, reduce el número de presas, pero, según el nuevo estudio, el miedo (de evitar que las maten) puede por sí mismo reducir a la mitad el tamaño de la población de presas en 5 años o menos, ya que al perjudicar la inversión y el cuidado de los padres, menos de la mitad de las crías llegan a la edad adulta y las que lo hacen quedan permanentemente discapacitadas.

   "Estos resultados tienen implicaciones muy importantes para la conservación, la gestión de la vida salvaje y las políticas públicas --explica la profesora Liana Zanette, del Departamento de Biología de la Universidad de Ontario Occidental, autora del estudio y reconocida ecologista de la vida salvaje--. Ahora hay que reevaluar los beneficios totales para el ecosistema que se obtienen de la conservación o la recuperación de los depredadores autóctonos, así como la devastación total causada por los depredadores introducidos".

   El equipo probó experimentalmente el impacto del propio miedo en la tasa de crecimiento de la población a lo largo de múltiples generaciones en gorriones cantores silvestres que viven en libertad.

   Se manipuló el miedo a lo largo de tres temporadas anuales de cría mediante la reproducción de vocalizaciones de depredadores o no depredadores y se cuantificaron exhaustivamente los efectos sobre los nacimientos y la supervivencia a lo largo de cada año, junto con pruebas indicativas de los impactos sobre los nacimientos y la supervivencia más allá de la generación parental.

   La vigilancia de los depredadores impedía a los padres encontrar comida para ellos y sus crías. Esto tuvo consecuencias adversas acumulativas, desde el nacimiento de menos crías hasta la supervivencia de cada etapa hacia la edad adulta, pasando por la evidencia de que los que llegan a la edad adulta muestran un desarrollo cerebral deteriorado que probablemente acorte su supervivencia durante la edad adulta, lo que representa un impacto transgeneracional que reduce el crecimiento de la población a lo largo de las generaciones.

   "Los efectos del miedo en las tasas de crecimiento de las poblaciones de presas son probablemente la norma en las aves y los mamíferos porque el cuidado de los padres es una característica fundamental de la mayoría de las aves y de todos los mamíferos y las reducciones inducidas por el miedo en la inversión y el cuidado de los padres son habituales", sostiene Zanette en un comunicado.

    "Habiendo demostrado ahora que el miedo en sí mismo puede contribuir significativamente al impacto total que los depredadores tienen sobre las poblaciones de presas, esperamos que esto sea cierto en la mayoría de los ecosistemas", concluye.