MADRID, 28 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un aditivo común que proporciona acidez a los zumos de naranja y
de limón y a las sodas puede estimular la producción de una proteína
crítica para el tratamiento de víctimas de la hemofilia y de otros
desórdenes de la sangre, según las conclusiones de un estudio de la
Universidad de Irvine (California).
Las investigaciones indican que el ácido cítrico, el aditivo del
zumo, podría ayudar a elevar la escasez recurrente de una proteína
llamada Factor VIII, que es vital para la normal coagulación de la
sangre y que falta en la mayoría de las víctimas de hemofilia. Este
hallazgo fue presentado en el Congreso de la Sociedad Internacional
de Transfusiones de Sangre, celebrado en Vancouver.
Los investigadores John Owens y Edward Shambrom, uno de los
inventores del primer tratamiento clínico contra la hemofilia hace 35
años, descubrieron que la adición de una pequeña cantidad de ácido
cítrico al plasma sanguíneo producía cuatro veces el nivel de Factor
VIII y otras proteínas claves para la coagulación, en comparación con
los métodos habituales.
"Los métodos habituales de extracción de proteínas del plasma no
producen suficiente factor coagulante. Las nuevas terapias implican
el uso de ADN recombinante para producir proteínas de células de
ratones. Estas terapias son excesivamente caras y no suficientemente
seguras. Por ello, debemos encontrar un procedimiento seguro y barato
de producir tratamientos para la hemofilia", señaló.
La hemofilia es el desorden genético de la sangre más antiguo
conocido y se caracteriza por un sangrado excesivo, una coagulación
inadecuada de la sangre y, en algunos casos severos, por un daño
irreversible y hemorragias de por vida. Casi siempre aparece en
hombres, aunque algunas mujeres pueden ser transmisoras de la
mutación que causa la enfermedad.
Los investigadores de la Universidad de Irvine descubrieron que la
adición de ácido cítrico al plasma antes de que empezase la
producción de factores coagulantes producía un aumento del 97 por
ciento en los niveles de Factor VIII en el plasma, frente al 25 por
ciento de una producción normal.
Además de resolver la escasez de factores coagulantes, los
investigadores también buscan métodos para reducir la contaminación
de la sangre de trasfusiones, incluidos los factores coagulantes. En
décadas pasadas, la sangre de trasfusiones ha transmitido bacterias y
virus, incluidas aquellas que causan el SIDA y la tuberculosis.
Owens y Shambrom buscan ahora medios para hacer su método,
denominado "Super-Cryoprecipitate" asequible comercialmente y
exploran métodos para asegurar las trasfusiones de factores
coagulantes.
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28-Ago-2002 11:17:01
(EUROPA PRESS)
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