MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -
La aplicación inmediata de adrenalina es el tratamiento más
adecuado y efectivo en los casos de shock anafiláctico, según datos
facilitados hoy por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología
Clínica (SEAIC). "La adrenalina provoca una elevación de la presión
arterial inmediata y consigue que todos los órganos del cuerpo estén
irrigados, a la vez que bloquea e inhibe la liberación de todos los
mediadores que favorecen la respuesta" indicó el doctor Ramón
Lleonart, alergólogo del Hospital de Manresa de Barcelona.
"Pero, en ocasiones", continuó este especialista, "a estos
pacientes con shock anafiláctico se les aplican corticoides o
antihistamínicos,en vez de adrenalina, que es el tratamiento que
puede salvar la vida a estos pacientes. Esto ocurre, principalmente,
en los centros médicos u hospitales que no disponen de alergológos
entre sus especialidades", comentó el doctor Lleonart.
"El shock anafiláctico es la reacción alérgica de mayor gravedad y
junto con el asma, la urticaria y la rinitis alérgica es la causa más
frecuente de ingreso en los servicios de urgencias por enfermedades
alérgicas aunque, cada vez más, los pacientes conocen cómo reaccionar
ante su enfermedad, gracias a la educación ejercida por el alergólogo
en la consulta y tienen un mayor autocontrol de su enfermedad y
conocimiento del tratamiento de la misma", aseveró el alergólogo.
"En esta línea, ya se dispone de adrenalina autoinyectable, de
fácil manejo y transporte, en forma de bolígrafo, que pueden llevar
los pacientes y administrárselas en casa", continuó el especialista.
Los datos de la SEAIC resaltan que en España sólo se cuenta con un
especialista por cada 150.000, es decir, se cubre la tercera parte de
las necesidades asistenciales que recomienda la Organización Mundial
de la Salud, según la cual, cada país debería tener un alergólogo por
cada 50.000 habitantes. Además, por comunidades autónomas la
repartición de especialistas es desigual, siendo las zonas más
desatendidas las Islas Baleares y Huesca donde no existe ningún
alergólogo público.