NUEVA YORK, 6 Dic. (EUROPA PRESS) -
Los investigadores Javier Arístegui (Universidad de Las Palmas de
Gran Canaria), Carlos M. Duarte (IMEDEA, CSIC), Susana Agustí
(IMEDEA, CSIC), Marylo Doval (Xunta de Galicia), Xosé A.
Álvarez-Salgado (IIM, CSIC) y Dennis A. Hansell (Universidad de
Miami), informan esta semana en la última edición de "Science" sobre
el papel del carbono orgánico disuelto (COD) en la respiración del
océano.
El nuevo estudio es una revisión de aproximadamente 10.000 estimas
sobre la relación existente entre el COD del mar y las anomalías de
oxígeno disuelto en la columna de agua, lo que ofrece un cálculo de
la contribución del COD a la respiración en el océano profundo.
El resultado de este análisis indica que la contribución del COD a
la respiración es, sorprendentemente, de sólo un 10 por ciento, por
lo que la mayor parte de la respiración en el océano profundo se debe
a la fracción particulada del carbono orgánico (COP), cuya
concentración es 10 veces inferior a la del COD.
El carbono orgánico disuelto (COD) constituye una de las
principales reservas de carbono de la biosfera, pero paradójicamente
una de las menos estudiadas. Existe tanto carbono orgánico disuelto
en el mar como CO2 en la atmósfera.
Por ello, cabría esperar que pequeños cambios en la reserva del
CO2, debido a la respiración de bacterias y otros microorganismos en
el océano, tuviera grandes efectos sobre el intercambio de CO2 entre
el océano y la atmósfera y, por lo tanto, en la regulación del cambio
climático en nuestro planeta.
Sin embargo, una gran parte de este COD es de naturaleza
refractaria (de lenta degradación), por lo que el rol del COD en el
ciclo global del carbono es incierto. Según la nota de prensa
distribuida por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, "entre
los resultados de esta investigación, financiada principalmente por
el Plan Nacional de I+D (Ministerio de Ciencia y Tecnología), destaca
la gran importancia de los flujos de COP en el océano, en
contraposición al COD".
Previsiblemente, este trabajo incentivará el estudio de estos
flujos, y supondrá una contribución importante al estudio del ciclo
global del carbono, y a los modelos oceánicos de predicción
climática, basados en estimas de carbono orgánico.