MADRID, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -
Dos grupos de investigadores, uno dirigido por especialistas del
Centro Nacional del Genoma Humano, en China, y otro dirigido por
miembros la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, informan en la
última edición de la revista Nature Genetics sobre el secuenciado y
análisis de la mayoría de los genes encontrados en dos de los
parásitos que causan la esquistosomiasis, una importante causa de
morbilidad y mortalidad en el mundo en desarrollo.
El análisis inicial de la porción codificadora de proteínas de
estos genomas ha servido para conocer su evolución y fisiología, y
promete convertirse en un importante recurso público para el
desarrollo de nuevas vacunas y fármacos que prevengan y traten la
enfermedad.
Los investigadores del Centro Nacional del Genoma Humano, en China
dirigieron a un equipo que secuenció y anotó más de 13.000 genes que
se sabe que están expresados en el parásito Schistosoma japonicum,
que se sabe que causa la esquistosomiasis en China y en otros países
asiáticos. S.japonicum posee un total de aproximadamente 15.000
genes. Los autores del trabajo dirigido por la Universidad de Sao
Paulo en Brasil secuenciaron y analizaron el 92% de los estimados
14.000 genes del parásito Schistosoma mansoni, endémico en África, el
Caribe y Sudamérica. De las secuencias expresadas identificadas en
S.japonicum, el 35% no compartía semejanzas con genes conocidos y el
75% no había sido dado a conocer anteriormente en las esquistosomas.
De aquellos genes que pudieron ser clasificados, los
investigadores chinos observaron que codificaban proteínas similares
a los receptores mamíferos de la insulina, la progesterona y los
neuropéptidos, además de factores que podrían contribuir a la
capacidad del parásito de evadir el sistema inmune anfitrión. El
análisis de S.mansoni realizado por los científicos brasileños
identificó varios factores que parecen estar involucrados en su
desarrollo, tejidos, estructura, motilidad, sistema nervioso,
señalización intracelular, maduración sexual, longevidad y evasión de
las reacciones del sistema inmune anfitrión.
Las esquistosomas son lombrices planas que viven en el agua y sus
larvas penetran directamente en la piel: Las personas más expuestas
son los niños en edad escolar, que nadan o juegan con el agua, y los
adultos con ciertas ocupaciones, como la pesca y los trabajos de
regadío. La infección por esquistosomas tiende a exacerbar la
desnutrición y la anemia, y sus consecuencias a largo plazo incluyen
fibrosis hepática, cáncer de vejiga y fallo renal.
El tratamiento de la esquistosomiasis depende del fármaco
praziquantel, que resulta eficaz, pese a que existe cierta
preocupación ante el surgimiento de parásitos resistentes a este
medicamento. Aún no existe una vacuna eficaz para el ser humano
contra esta infección.