La colaboración científica internacional crece a un ritmo asombroso

Actualizado 17/02/2017 20:58:40 CET
CERN

   MADRID, 17 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Incluso los que siguen la ciencia pueden estar sorprendidos por la rapidez con que la colaboración internacional en estudios científicos está creciendo, hasta el punto de que la ciencia es ya una empresa global, según una nueva investigación.

   El estudio revela que el número de trabajos científicos de múltiples autores con colaboradores de más de un país se duplicó con creces entre 1990 y 2015, pasando del 10 al 25 por ciento. Y 58 países más participaron en la investigación internacional en 2015 en comparación con 1990.

   "Son números asombrosos -subraya una de las investigadoras de este análisis, Caroline Wagner, profesora asociada en el Colegio de Asuntos Públicos John Glenn de la Universidad Estatal de Ohio--. En el siglo XX, teníamos sistemas nacionales para realizar investigaciones y en este siglo tenemos cada vez más un sistema global". Wagner presentó los datos de esta investigación en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia que se celebra en Boston.

   A pesar de que Wagner ha estudiado la colaboración internacional en la ciencia durante años, la forma en que ha crecido tan rápida y ampliamente le ha sorprendido incluso a ella. Un hallazgo inesperado fue que la colaboración internacional ha crecido en todos los campos que ha estudiado, no sólo en áreas como la física, donde el costoso equipo anima al apoyo de muchos países.

   "Uno pensaría que los investigadores en matemáticas no tendrían necesidad de colaborar internacionalmente, pero yo encontré que trabajan juntos y cada vez más", destaca Wagner. "Los métodos de investigación no determinan patrones de colaboración, no importa cómo hacen su trabajo los científicos, sino que están colaborando más allá de las fronteras", celebra.

   En un estudio publicado el mes pasado en la revista 'Scientometrics', Wagner y dos coautores (ambos de Holanda) examinaron el crecimiento de la colaboración internacional en seis campos: astrofísica, lógica matemática, ciencia de los polímeros, sismología, ciencia del suelo y virología. Sus conclusiones mostraron que las seis especialidades añadieron entre 18 y 60 nuevas naciones a la lista de socios colaboradores entre 1990 y 2013. En dos de estos campos, el número de naciones participantes se duplicó o más.

LA VIROLOGÍA ALBERGA LA MAYOR TASA DE COLABORACIÓN

   Los investigadores esperaban que la astrofísica creciera más en colaboración, dada la necesidad de usar equipo costoso. Pero fue la ciencia del suelo la que más creció, con un aumento del 550 por ciento en los vínculos entre los grupos de investigación en diferentes países en ese periodo de tiempo.

   "Realmente, no esperábamos que la ciencia del suelo tuviera un crecimiento tan rápido. Pero hemos visto fuertes aumentos en todas las áreas, parece que todos los campos de la ciencia que estudiamos están convergiendo hacia niveles similares de actividad internacional", argumenta.

   El estudio encontró que la virología tenía la mayor tasa de colaboración, con la mayoría de los países involucrados. "No están trabajando juntos porque necesitan compartir equipos costosos. Están colaborando porque son temas como el VIH/SIDA, ébola y Zika, todos ellos problemas internacionales y necesitan compartir información a través de las fronteras para avanzar", subraya.

   Wagner ha iniciado una nueva línea de investigación que trata de determinar cuántas naciones se benefician de su trabajo científico con otros países. Para este trabajo, está estudiando todos los artículos científicos que los investigadores de una nación publicaron con colaboradores internacionales en 2013 y está analizando el "factor de impacto" de cada artículo, una puntuación que mide cuánto mencionaron otros científicos ese estudio en su propio trabajo.

   "Cuánto reconocimiento consigue un estudio por parte de otros científicos es una manera de medir su importancia", dice Wagner, quien comparó el factor de impacto combinado de cada nación para sus colaboraciones internacionales con la cantidad de dinero que el mismo país gastó en investigación científica. Se trata de una manera de determinar cuánto beneficio en términos de impacto obtiene cada nación por el dinero que gasta.

   Estados Unidos tiene el gasto total más alto y muestra retornos proporcionales, pero los países más pequeños y científicamente avanzados superan con creces a Estados Unidos en la relación entre gasto e impacto. Suiza, Holanda y Finlandia superan a otros países en ciencia de alta calidad en comparación con su inversión y China está muy por debajo de su inversión.

   Wagner señala que ésta no es la única manera de medir cómo se está beneficiando un país de la colaboración científica internacional, pero que puede ser una forma de determinar con qué eficiencia está utilizando un país su dinero para la ciencia. En cualquier caso, considera que sus descubrimientos demuestran que la colaboración científica internacional se está convirtiendo en la forma en la que se hace la investigación en casi todos los campos científicos. "Ahora, la ciencia es una empresa global", concluye.