MADRID 6 Feb. (EUROPA PRESS) -
Dos estudios, publicados esta semana en la última edición de la revista 'The Lancet', destacan las impliciaciones para la salud pública de las transfusiones sanguíneas como posible ruta de infección para las proteínas priónicas responsables de variantes de la enfermedad de Creutzfeldt Jacob.
En diciembre del 2003, se produjo la muerte de un individuo en el Reino Unido por esta enfermedad, tras haber recibido una transfusión de un donante que la padecía. Científicos de National CJD Surveillance Unit de Edimburgo, Reino Unido, destacan el proceso que relaciona a ciertas personas del registro de enfermedades priónicas con datos de la base de donantes de sangre, para identificar el número de donantes que desarrollaron la enfermedad de Creutzfeldt Jacob y comparar la incidencia de la enfermedad entre receptores y donantes. Se vio que 48 personas habían recibido un componente de la sangre de quince donantes que después fueron afectados por Creutzfeldt Jacob.
Uno de estos casos, el que se ha indicado anteriormente de diciembre del 2003 desarroló síntomas 6,5 años después de haber recibido la transfusión de glóbulos rojos de un donante 3,5 años de que el donante desarrollara síntomas de la enfermedad. Los hallazgos plantean la posibilidad de que esta infección fuera transmitida por la tranfusión. La infección del receptor pudo haberse debido a exposición a productos lácteos conteniendo el agente infeccioso, según los investigadores.
En un segundo estudio, desarrollado por especialistas del Departamento de Investigaciones Médicas de la Comisión Francesa de Energía Atómica, se compara el grado de infectividad del tejido (empleando la proteína priónica desdoblada como marcador) en monos macacos del sur de Asia a los que se administró oralmente tejido conteniendo el virus de la encefalopatía espongiforme. Se vio así que el grado de infectividad de los órganos era similar, con independencia de la ruta de entrada de la proteína priónica.
El tejido tonsil fue el más infectado y los investigadores concluyen que la alta eficacia de transmisión de la encefalopatía a los primates por vía intravenosa, ésta debería considerarse como una ruta importante de transmisión de Creutzfeldt Jacob en los seres humanos.