La Fe consigue que bebés prematuros mejoren su oxigenación y ritmo cardíaco con música de Mozart y Vivaldi

Europa Press Ciencia
Actualizado: viernes, 15 julio 2005 22:55

VALENCIA, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Unidad de Neonatología-Cuidados Intermedios del Hospital Universitari La Fe de Valencia está aplicando técnicas de musicoterapia en bebés prematuros o que han nacido con síndrome de abstinencia. Así, poniendo música de Vivaldi, Brahms y sobre todo Mozart, los bebés logran mejorar la saturación de oxígeno y la frecuencia cardíaca, dormir mejor y bajar el nivel de estrés.

La música logra también que los niños cojan mejor el peso y que disminuyan su estancia en el hospital. En bebés con síndrome de abstinencia, las melodías consiguen que dejen de llorar y que se reduzca en "casi un 50 por ciento" la medicación que reciben.

Las enfermeras de esta unidad han realizado un estudio observacional, que se llevó a cabo con 40 niños prematuros de entre 28 y 30 semanas, y con cuatro que sufrían síndrome de abstinencia.

Estos últimos suelen presentar trastornos de sueño, irritabilidad, desórdenes en el comportamiento, diarrea o disfunción respitario, entre otros.

En este sentido, la supervisora de esta unidad, Lola Bernabéu, explicó a Europa Press TV que hicieron un estudio comparativo entre 20 niños que oían música y 20 que no recibían las sesiones "y nos dimos cuenta de que la música tenía beneficios no sólo a nivel psicológico sino también físicos: mejoraba la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno y el sueño del niño", que "estaba menos estresado e iniciaba antes el sueño". Los niños que no escuchaban música, prosiguió, "aunque estuvieran bien cuidados, todas esas cosas las tenían un poco peor que estos niños".

La idea de aplicar técnicas de musicoterapia partió de las enfermeras de la unidad, que ponen tres veces al día, durante una hora, diversas obras musicales a los bebés. Así, colocan los altavoces "pequeñitos" a los lados de la cuna del niño o la incubadora conectados a un reproductor de CD. "Buscamos una música tipo ambiental", que se escucha por altavoces cercanos a la cuna, "porque no es aconsejable ponerla directamente sobre el niño", explica.

Al respecto, comenta que la música "es algo bueno, pero utilizada de una manera indiscriminada puede ser algo que irrite y moleste a los niños", por lo que el volumen de las grabaciones no supera los 40 decibelios, "que es lo que el oído de un prematuro puede soportar".

Se eligen composiciones de Vivaldi y Brahms, y sobre todo de Mozart, que "es el mejor". Las melodías "no debe tener grandes estridencias ni cambios de tiempo" y "tiene que ser algo tranquilo".

Así, comenta Lola, "es conveniente que tenga grabado algo de tipo ambiental, como pajaritos o música de xilofón que les gusta tanto a los bebés". Por contra, está vetada la música estridente o con mucho metal, que altera a los pequeños.

NANAS

Se utilizan también nanas, que tienen una cadencia similar al ritmo cardíaco de la madre. En este sentido, la supervisora de la Unidad indica que "lo más impresionante es que los niños que oían la voz de su madre cantando las nanas, eran los que mejor evolucionaban; demostraban que conocían la voz de su mamá".

Lola comenta que los niños que ya habían escuchado música en el vientre de su madre respondían cuando volvían a oír el mismo tipo, y "daba la impresión, por las expresiones de su carita y las frecuencias cardíacas, que estaba reconociendo lo que oían". Los que no habían escuchado música con anterioridad, la primera vez que lo hacían fuera del vientre lo vivían como "un sobresalto", aunque a partir de la tercera audición "sabían lo que oían, se dormían inmediatamente".

Esta enfermera explica que para comprobar si había progresos, medían la frecuencia cardíaca y la saturación de los niños media hora antes de poner la música, mientras la escuchaban y una hora después, y se observó que "los beneficios se alargaban incluso una hora después de haber oído la música y lo más espectacular fueron los niños con síndrome de abstinencia" que, "no sólo dejaban de llorar", sino que "como estaban más relajados y dormían más, redujimos bastante, casi en un 50 por ciento la medicación que recibían".

Por su parte, el doctor Vicente Roqués, jefe del Servicio de Neonatología, destaca el uso de la música en los bebés, y comenta que sólo conoce dos centros en el mundo, uno en Australia y otro en Estados Unidos, que la utilicen de forma sistemática. En estos casos, precisa, estas técnicas no las llevan neonatólogos, sino musicoterapeutas. Indica que se suele utilizar música de Mozart y Vivaldi, y al respecto recuerda que el 'efecto Mozart' es muy conocido, tanto en niños como en adultos.

Se utilizan, explica, "tonos rítmicos sin grandes cambios, música relajante, y las nanas", pues éstas "se cantan en voz baja, no tiene altirritmos y tienen una cadencia muy similar a la frecuencia cardíaca de la madre, 70-80 por minuto, con lo que el niño va a reconocer en cierto modo lo que es el latido materno pero transformado en música".

MEJOR PLASTICIDAD CEREBRAL

Comenta que la música provoca, además, un "mejor desarrollo psicomotor, mejor plasticidad cerebral y sobre todo un efecto relajante" y que "puede distraer en las técnicas dolorosas".

En la Fe se está utilizando en bebés prematuros de menos de 1.500 gramos y en otros con síndrome de abstinencia. "En ambos casos, hay resultados bastante buenos, tanto porque relajan al niño, como parece ser que existe un aumento mejor del peso y disminuye la estancia hospitalaria".

Por último, recuerda, a modo de anécdota, que en una reunión internacional de neonatología, "una neuróloga comentó las cosas que le gustaría que le hicieran a su hijo si tuviera un grave problema al nacer, y entre ellas dijo ponerle música".

Las enfermeras de la unidad han presentado recientemente los resultados de este estudio en el XXVI Congreso de la Asociación Nacional de Enfermería de Intensivos Neonatales y Pedriáticos y ha suscitado, según fuentes de la Generalitat, un enorme interés por parte de centros hospitalarios españoles y de Portugal.

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