Actualizado 25/08/2011 21:55 CET

Hallan un planeta diamante

MADRID, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un equipo internacional de investigadores han encontrado un 'planeta diamante', apodado así por su composición cristalina. Se trata de un cuerpo a 4.000 años luz de distancia de la constelación Serpens (la serpiente) en la Vía Láctea.

Según han explicado los expertos, el 'planeta diamante' es pequeño, de menos de 60.000 kilómetros (alrededor de cinco veces el diámetro de la Tierra). Sin embargo, destacan que, a pesar de su pequeño tamaño, tiene una masa un poco superior a la de Júpiter. "La alta densidad del planeta proporciona una pista sobre su origen", señala el estudio.

Además, el equipo piensa que el 'planeta diamante' es todo lo que queda de lo que una vez fue una estrella masiva y gira alrededor de la órbita de una estrella, llamada púlsar, de la que tampoco se tenía conocimiento hasta ahora. Concretamente, el planeta tarda dos horas y diez minutos en girar alrededor de la órbita de la estrella y la distancia entre los dos objetos es de 600.000 kilómetros, un poco menos que el radio de nuestro sol.

En este sentido, los expertos apuntan que el planeta está tan cerca del púlsar que, si fuera más grande, sería destruido por la gravedad del la estrella.

El púlsar, llamado J1719-1438, rota a mucha velocidad (lo que se llama un púlsar de milisegundos), a más de 10.000 veces por minuto. Su masa es 1,4 veces superior a la de nuestro Sol, pero tiene 20 kilómetros de diámetro. Alrededor del 70 por ciento de los púlsares de milisegundos tienen acompañantes de algún tipo.

El estudio, publicado en 'Science', destaca que los tiempos de llegada del pulso de ondas a la estrella es sistemáticamente modulado; así que llegaron a la conclusión de que la atracción gravitatoria de un planeta pequeño que lo acompaña, orbitando alrededor del púlsar en un sistema binario. Las modulaciones en los pulsos de ondas de radio ofrecieron a los astrónomos información sobre el planeta.

Así, los astrónomos piensan que es el compañero el que ha transformado un viejo y muerto púlsar en un púlsar de milisegundos, mediante la transferencia de materia, haciéndolo girar a una velocidad muy alta. El resultado es un púlsar de milisegundos con un pequeño compañero -llamado con frecuencia enana blanca.

"Conocemos otros sistemas, llamados binarios de rayos X ultra-compactos de baja masa, que pueden estar evolucionando de acuerdo con el escenario anterior y es probable que representen a los progenitores de un púlsar como el J1719-1438", afirma un miembro del equipo, Andrea Possenti.