MADRID 2 May. (EUROPA PRESS) -
Las madres y las crías de mono capuchino mantienen "una relación muy intensa y muy directa, especialmente en los primeros meses de vida" en los que la progenitora tiene desarrollado "un instinto muy protector, sobre todo si se trata de una hembra dominante en el grupo", según explicó hoy el conservador biólogo de Faunia, Daniel de Castro.
En declaraciones a Europa Press, subrayó que durante esos primeros meses la madre "pasa muchísimo tiempo con su cría", la cual está permanentemente agarrada al lomo de la madre, "el lugar donde más segura está" y del cual "solamente se separa para alcanzar la mama". "Lo más curioso es que las crías duermen muy agarradas, de forma que no se pueden caer nunca del lomo de la madre, no como un niño que sí se puede caer de la cama", añadió.
Así se pasean por el parque temático de la naturaleza 'Gula' y su cría 'Galo', de apenas dos semanas de vida y a la que aún le quedan "más de dos meses y medio a lomos de su madre y quien posiblemente seguirá hasta los cinco mamando de su progenitora".
De Castro resaltó que 'Gula' "es muy buena madre" y que, como todas las hembras de mono capuchino, "siempre está expurgando a su cría, liberándola de parásitos y limpiándola constantemente, especialmente en el momento en que la cría está mamando ya que, cuando está a lomos, la madre puede aprovechar para estar mucho más pendiente del resto del grupo".
EL INSTINTO PROTECTOR DE LA HEMBRA DOMINANTE
Por otra parte, comentó que 'Galo', al ser cría de una hembra dominante, estará siempre "muy protegida" ya que "el resto de las hembras son más apartadas y más rechazadas del grupo por esa hembra dominante lo que supone que siempre sean sus crías las más protegidas". "La madre tiene que proteger a todos sus hijos, tanto los que nacieron hace un año como los que están naciendo ahora", puntualizó.
Esta relación jerárquica que mantiene el grupo de veinte monos capuchinos de Faunia también influirá en la posición de 'Galo' en un futuro. "Al ser hijo de una de las hembras dominantes del grupo, 'Galo', de quien no sabemos todavía si va a ser 'Galo' o 'Gala' porque no conocemos su sexo, podría ser un macho muy fuerte, que incluso le llegue a plantar cara a su padre, y si es una hembra podría tener una buena posición dentro del grupo", concretó.
RELACIÓN INDIRECTA CON EL PADRE
De Castro, reconoció que la relación entre padre y cría "es más indirecta", dado que al ser el macho dominante, "copula con todas las hembras del grupo y puede llegar a tener de cinco a seis crías en una sólo temporada". Así, insistió en que el padre "tiene un harem de hembras y las protege a todas, mientras que la madre protege solamente a su cría".
En este sentido, aclaró que el macho dominante ejerce más una función de vigía del grupo en general, "sobretodo frente a otros machos que intentan irrumpir en el grupo o conseguir a alguna de las hembras y a quienes va a tratar de ahuyentar y confinarles en la isla de la izquierda".
Por último, afirmó que en su relación con el grupo "la cría está muy vigilada tanto por el macho dominante y por la madre como por otras hembras del grupo". "Cuando la cría es un poco más mayor, pasa mucho más tiempo jugando con otras crías pero siempre esa hija de la madre dominante es la más protegida, la que siempre vigilan todas las hembras", concluyó.