VALENCIA, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Banco de Sangre del Hospital Universitario La Fe de Valencia
sigue un procedimiento de vigilancia en los pacientes que han
recibido una transfusión de sangre, con el fin de controlar y evitar
posibles reacciones adversas. Este procedimiento, que se viene
aplicando en el centro desde hace años, ha pasado a ser obligatorio
con la entrada en vigor del decreto aprobado por el Consell por el
que se aprueba la creación del Sistema de Hemovigilancia de la
Comunidad Valenciana, según informaron hoy fuentes de la Generalitat.
Según establece este decreto, la hemovigilancia consiste en el
"establecimiento de los mecanismos idóneos para detectar cualquier
efecto adverso o imprevisto producido por la transfusión de sangre
y/o hemoderivados, la recogida de los datos correspondientes y el
análisis posterior de los mismos". Esta información abarcará todo el
proceso de la transfusión, es decir, donación, fraccionamiento,
procesamiento, distribución y posterior administración a los
pacientes, señalaron las mismas fuentes.
Cuando un paciente recibe una transfusión de sangre puede sufrir
una reacción adversa inmediata como hipotensión, hipertensión, fiebre
o escalofríos, entre otras, o una reacción adversa tardía, cuando el
paciente presenta anomalías analíticas con manifestaciones clínicas
después de ser transfundido, indicaron.
Con este sistema se trata de controlar todo el proceso desde el
momento de la donación de la sangre hasta su transfusión. Según
explicó la jefa del Servicio de Hematología y Hemoterapia y
responsable del sistema de Hemovigilancia de La Fe, la doctora María
Luisa Marty, "esta herramienta elabora una serie de parámetros que se
medirán en el receptor y que permitirán valorar el resto de los
procesos y proporcionar información de cuantos efectos adversos
aparecen, de qué clase son y qué imputación corresponde a la sangre
en cada una de ellas".
La información suministrada por el Sistema de Hemovigilancia
resulta de "gran importancia" desde el punto de vista sanitario, ya
que aplicará los mecanismos de alerta necesarios para la prevención
de enfermedades transmisibles, así como de otras complicaciones
derivadas del procesamiento y manipulación de los hemoderivados,
informaron.
DECLARACION OBLIGATORIA
El programa conlleva la declaración obligatoria por parte de los
facultativos correspondientes de todas las reacciones adversas
imputables al proceso de transfusión que a corto o a largo plazo
puedan tener un riesgo vital para los pacientes.
Este sistema, que ya se aplica en varios países de la Unión
Europea, implicará en primera instancia una selección adecuada del
donante, el cual deberá estar absolutamente informado y concienciado.
Asimismo, la extracción de sangre se realizará de manera ordenada
extremando las medidas de asepsia y comprobación de material,
indicaron.
Se tendrá que conocer la identidad del receptor, así como las
analíticas preceptivas de éste. Además, la transfusión deberá
realizarse al paciente que realmente la precise. Según este sistema,
se deberán comunicar todas las reacciones adversas que padezca el
paciente e instaurar los procedimientos adecuados que aseguren la
trazabilidad de los hemocomponentes transfundidos, señalaron.
Así, se deberá realizar un seguimiento del paciente en caso de que
sufriera dichas reacciones adversas tras la transfusión, y de
aquellas otras personas que hubieran recibido sangre del mismo
donante para verificar si la sangre transfundida es la responsable de
dichas anomalías, según las mismas fuentes.
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23-Mar-2003 10:00:04
(EUROPA PRESS)
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