CORDOBA, 3 Ene. (EUROPA PRESS) -
El servicio de Dermatología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha incorporado un nuevo tratamiento con toxina botulínica, alternativo a la cirugía, para los pacientes con hiperhidrosis, un trastorno relacionado con la disfunción del nervio simpático que provoca un exceso de sudoración en zonas concretas del cuerpo, afectando especialmente a las glándulas sudoríparas de la palma de la mano, planta de los pies y las axilas.
En este sentido, el responsable de este servicio médico del citado hospital, José Carlos Moreno, se refirió en una nota remitida a Europa Press a "los buenos resultados" obtenidos en los primeros pacientes que han recibido dicha medicación para una patología, "que no tiene trascendencia médica pero sí importantes consecuencias sociales".
Hasta ahora, en los pacientes más afectados se indicaba la cirugía una vez que habían fracasado otras opciones terapéuticas, si bien la reciente incorporación de la toxina botulínica ha posibilitado que a estos mismos enfermos se les corrija su problema sin tener que pasar por el quirófano.
Esta sustancia se aplica por medio de inyecciones locales y bajo anestesia troncular o sedación (en las hiperhidrosis palmares) y sin el empleo de anestesia cuando la zonas afectadas son las axilas. Tras su administración, los síntomas remiten en una semana, aunque la sudoración vuelve a ser abundante a los ocho meses, "por lo que es preciso volver a inyectar la toxina botulínica".
Con todo, destacó dicho experto, cuando hay que intervenir son los cirujanos torácicos los que llevan a cabo las operaciones por vía laparoscópica, método mínimamente invasivo que permite eliminar el ganglio nervioso que provoca la secreción sudoral, impidiendo de este modo que los nervios envíen la señal correspondiente para el aumento de la producción de sudor.
Esta operación conlleva la desaparición inmediata de la hiperhidrosis entre el 80 y el 90 por ciento de los casos, aunque resulta más agresiva y puede presentar más complicaciones que la inyección con toxina botulínica.
Además, en escasas ocasiones, este tipo de cirugía puede conllevar una hiperhidrosis compensatoria, es decir, que se solucionan los problemas de sudoración en la zona afecta pero se intensifican en otra.
OTROS TRATAMIENTOS
Con todo, dicho experto indicó que antes de proceder con estos abordajes terapéuticos e intervencionistas, los pacientes con hiperhidrosis localizada en manos y axilas prueban con otros tratamientos como la aplicación tópica de antisudorales, generalmente compuesto por sales minerales, y si no remite se utiliza el iontoforesis.
Este último es un dispositivo que bloquea la sudoración mediante sustancias que se transmiten a partir de una corriente eléctrica a través del agua y resulta efectivo en el 60 por ciento de los casos.
Para su aplicación, que puede realizar el paciente en su propio domicilio, son necesarias varias sesiones semanales prolongadas en el tiempo de forma intermitente para que surta efecto, algo que precisamente motiva que "muchos enfermos terminen por rechazar su uso".
En los dos últimos años, el servicio de Dermatología del Reina Sofía ha atendido a un total de 22 pacientes de edades comprendidas entre los 14 y los 54 años por esta patología, que entraña dificultades sociales, emocionales e incluso laborales, ya que las personas que sudan en exceso tienen problemas para relacionarse con el resto y, en ocasiones, se ven impedidos para realizar actividades manuales.
INCIDENCIA
La incidencia de este trastorno ronda el 2 por ciento de la población, unos 800.000 españoles y, según señala este dermatólogo, "es una enfermedad bastante desconocida entre la población, de ahí que muchos pacientes presenten los síntomas propios de la patología y no acudan al especialista".
El hiperhidrótico tiene una mala regulación de la temperatura corporal, su organismo detecta de forma errónea que la temperatura es más elevada de lo normal y activa el mecanismo de sudoración para enfriar el cuerpo.
El sudor se desencadena por aumento de la temperatura ambiental, ejercicio físico, situaciones de estrés y comidas ricas en especias y lo usual es que se presente durante el día y se reduzca en el transcurso de la noche. La piel de las zonas afectadas suele ser rosada o blanco azulada y en los casos más graves puede estar macerada, fisurada o descamativa.