MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio, por es
pecialistas de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos) ha
confirmado el rol principal de una enzima, denominada "JNK2", en el
desarrollo de los cánceres de piel.
Las conclusiones de la investigación, dadas a conocer en la
reunión de la Asociación Americana de Investigación sobre el Cáncer
que se celebra en Washington, indican que JNK2 debería ser tenida en
cuenta como un objetivo en la prevención y tratamiento de este tipo
de cánceres. Los rayos ultravioleta del sol son los principales
responsables del cáncer de piel, que suponen casi la mitad de los
cánceres en el mundo occidental.
El proceso del desarrollo del cáncer implica una serie de
interacciones en cadena entre compuestos bioquímicos de la piel, que
se convierten en los objetivos terapéuticos potenciales. Muchos
cánceres humanos muestran una alta actividad en alguna forma de la
enzima JNK, y el enzima se activa también con la luz del sol.
Incluso en una leve exposición al sol de unos cuantos minutos, la
actividad de JNK en la epidermis aumenta. En estos casos la actividad
no se mantiene en un grado alto todo el tiempo. No obstante, si la
exposición al sol es más prolongada, entonces la actividad de JNK se
vuelve elevada permanentemente y ahí es donde se desarrolla el
cáncer.
El nuevo trabajo demuestra que ciertas formas de actividad de JNK
suponen un paso clave en el proceso mediante el cual crecen los
cánceres de piel no melanoma. En experimentos con ratones, los
autores del presente trabajo se centraron en dos enzimas que se sabe
que son activadas por los factores que hacen que las células se
dividan y que se han considerado importantes en la reacción de las
células de la piel a la luz ultravioleta.
De las dos enzimas, llamadas JNK1 y JNK2, tan sólo la última,
JNK2, resultó tener una función importante en el desarrollo de
tumores. Los datos indican que cuando JNK2 está ausente, las células
de la piel se inhiben o, al menos, retrasan su reacción a la luz
ultravioleta. Por ello, los autores del nuevo trabajo esperan que su
hallazgo pueda resultar en la aplicación de nuevas terapias para
combatir o retrasar el cáncer de piel en seres humanos.