MADRID, 23 May. (EUROPA PRESS) -
El océano de agua líquida que se creía que envolvía a una de las
lunas más conocidas de Júpiter, Europa, está formado en realidad por
una corteza de hielo de al menos 19 kilómetros de grosor, según
informan científicos del Instituto Lunar y Planetario de Houston
(EE.UU.), en la edición de esta semana de la revista Nature.
Una capa de hielo de este grosor es una noticia desalentadora para
aquellos que se habían propuesto explorar el mundo acuático de otros
planetas para averiguar si albergan vida. Se esperaba que el hielo
alcanzara tan solo un kilómetro sobre la superficie, en cuyo caso se
podría haber perforado.
De las imágenes captadas por la nave espacial Galileo, los
investigadores han comparado los tamaños de los cráteres y las
profundidades de Europa y de otros satélites de Júpiter, como
Ganímedes y Calisto, con los de otros satélites de superficies duras
y rocosas como nuestra Luna terrestre.
Los astrónomos observan que en todos estos cuerpos planetarios,
los cráteres pequeños y superficiales (de unos entre dos y tres
kilómetros de diámetro) se parecen mucho y van haciéndose más
profundos cuanto más grandes son.
Muchos cráteres mayores en las heladas lunas jovianas poseen
formas más complejas y son más superficiales que los cráteres
comparables de nuestra Luna.
Los cráteres mayores de 30 kilómetros de diámetro de Europa y de
150 kilómetros de diámetro de Ganímedes y Calisto, muestran
ondulaciones concéntricas, lo que se cree que se debe a la acción de
los océanos bajo el hielo.