Archivo - Pienso para doradas - CSIC - Archivo
VALENCIA 19 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Castellón, participa en un proyecto internacional que ha conseguido transformar aguas derivadas de la industria cervecera en "un valioso recurso" para el cultivo de microalgas, utilizando después esta biomasa como ingrediente en piensos para peces, según ha informado el organismo científico en un comunicado.
Los resultados son "alentadores": las dietas libres de harina de pescado formuladas con esta microalga mantuvieron de forma "óptima" el crecimiento de las doradas de cultivo, y mejoraron indicadores clave de salud como la capacidad antioxidante y las respuestas del sistema inmunológico. Los resultados se han publicado en la revista científica Aquaculture Nutrition.
Producir 1 litro de cerveza requiere entre 3 y 5 litros de agua. El proyecto ALGAEBREW donde participa el IATS-CSIC propone aprovechar el agua sobrante en este proceso, todavía rica en minerales y nutrientes, para cultivar la microalga Nannochloropsis oceánica, una especie de gran relevancia biotecnológica e industrial por su alto contenido en proteínas, compuestos antioxidantes y ácidos grasos esenciales omega-3.
Tras cosechar las microalgas, se desecan y se convierten en un ingrediente en la fabricación de piensos para acuicultura, como alternativa a las harinas de pescado. El equipo estudió durante 96 días los efectos de cuatro dietas experimentales con niveles crecientes de la microalga sobre el crecimiento, la regulación de la expresión génica y la microbiota de doradas (Sparus aurata), uno de los peces más cultivados en el Mediterráneo.
Comprobaron que las doradas mantenían un crecimiento óptimo a la vez que mejoraron indicadores de salud como la capacidad antioxidante y estado del sistema inmunológico, promoviendo una respuesta antiinflamatoria. Además, el conjunto de microorganismos del agua también cambió en función de la composición de la dieta, lo que indica una estrecha relación entre la estrategia alimentaria y las comunidades microbianas del medio ambiente en el que crecen los peces de cultivo.
NUTRICIÓN PARA MEJORAR LA SOSTENIBILIDAD
"En lugar de centrarnos en un solo parámetro, la investigación integra múltiples niveles biológicos y ambientales, desde el rendimiento del crecimiento y la fisiología hasta la expresión génica, la microbiota intestinal y las comunidades microbianas presentes en el agua circundante.
De este modo, el estudio proporciona una visión integral de cómo la nutrición interactúa tanto con el animal como con su ecosistema", comenta Jaume Pérez, profesor de investigación del CSIC en el IATS y responsable del grupo de Nutrigenómica y Biología Integrativa de Peces del IATS que participa en el estudio.
"Esta perspectiva integradora revela algo esencial: las estrategias de alimentación no solo influyen en el crecimiento de los peces, sino que también moldean la dinámica microbiana y la salud del ecosistema. En otras palabras, la nutrición se convierte en una herramienta para mejorar no solo la productividad, sino también la resiliencia y la sostenibilidad en todo el sistema acuícola", asegura.
BIOECONOMÍA CIRCULAR
"Estos piensos son más sostenibles al estar basados en el principio de la economía circular", explica Fernando Naya Català, otro de los investigadores del IATS responsables del estudio. "En lugar de necesitar pescar en el mar para producir alimento para los peces de acuicultura, estos piensos ayudarán a mitigar la sobrepesca", destaca.
Además, por sí mismos, son más sostenibles al aprovechar subproductos de otras industrias, convirtiéndolos en el alimento de las microalgas", resume. El trabajo es un ejemplo de bioeconomía circular, donde los subproductos industriales se convierten en ingredientes para piensos de alto valor ricos en proteínas y omega-3 de alto valor biológico.
De esa forma, se reduce la dependencia de los recursos marinos tradicionales y se contribuye a sistemas de producción más inteligentes desde el punto de vista climático. Los investigadores señalan que el proyecto ALGAEBREW continúa avanzando para introducir este método en la industria.
"Un paso necesario es escalar todo el proceso: llevar la producción a volúmenes mayores para reducir los costes. Esto es algo que se plantea a futuro y en cooperación con la industria cervecera", avanza Jaume Pérez.
En el marco del proyecto ALGAEBREW, el grupo de Nutrigenómica y Biología Integrativa de Peces del IATS-CSIC ha colaborado con el UCD Algae Group del University College (Irlanda), el Departamento de Biociencias de la Universidad de Swansea (Reino Unido) y la empresa LSAqua (Bélgica).