Archivo - Fachada de una oficina de empleo - Marta Fernández - Europa Press - Archivo
MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Banco de España advierte en su informe anual publicado este jueves de que la sobrecotización existente en el subsidio de mayores de 52 años desincentiva su reincorporación al trabajo por la diferencia entre la base de cotización (125% del salario mínimo interprofesional) y el importe de la ayuda (equivalente al 80% del Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples --Iprem--).
Según apunta la institución, si se rebajara la cotización de este subsidio hasta hacerla coincidir con la cuantía de la prestación (es decir, con el 80% del Iprem), aumentaría la probabilidad de reincorporarse al mercado laboral, especialmente entre las mujeres.
Este subsidio, que asciende actualmente a 480 euros mensuales en doce pagas, es una ayuda económica mensual destinada a personas en paro que han cumplido los 52 años y que han agotado ya su prestación o subsidio por desempleo. Se cobra de manera indefinida desde su concesión hasta la edad de jubilación y es el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) el que se hace cargo de la cotización de cara a la pensión de jubilación.
Este subsidio, recuerda el Banco de España, nació en 1984 para ayudar a los trabajadores sénior ante posibles pérdidas de su empleo, a la vez que se facilitaba el acceso de los jóvenes a los puestos de trabajo vacantes en un momento en que su tasa de paro permanecía en niveles muy altos.
Desde su introducción, esta ayuda ha sufrido cambios en lo relativo a elegibilidad, cuantía de la prestación, edad de acceso y base de cotización, especialmente en estas dos últimas variables. En el primer caso, la edad mínima se redujo hasta los 52 años en 1989, se volvió a elevar a 55 en 2012 y finalmente retornó a los 52 años en 2019.
En cuanto a la base de cotización, en un inicio era del 100% del salario mínimo interprofesional (SMI) pero, tras la creación del Iprem en 2004, la cuantía de la prestación --asociada al Iprem-- y la base de cotización --ligada al SMI-- comenzaron a divergir.
Adicionalmente, en 2007 se incrementó la cotización hasta el 125% del SMI, cifra que regresó al 100% en 2012 y de nuevo al 125% en 2019. Sin embargo, tanto la duración indefinida como la cotización por jubilación a cargo del SEPE se han mantenido a pesar de las diferencias entre las circunstancias en las que se introdujo el subsidio por primera vez y las actuales: estas últimas, apunta la institución, vienen precedidas de una expansión económica prolongada, con tasas de paro entre los mayores de 55 años que repuntaron con intensidad tras la crisis financiera y que no han terminado de retroceder desde entonces.
"Esta coyuntura puede afectar negativamente a los incentivos a la reincorporación laboral de los beneficiarios de este subsidio", sostiene el Banco de España, que señala que entre los perceptores que no trabajaron en 2021, sólo un 8,9% consiguió volver al trabajo al menos un día en 2022, cifra muy inferior al 29,9% que se observa para las prestaciones contributivas por desempleo.
El organismo afirma que esta "reducida probabilidad de reempleo" se prolonga en el tiempo, de forma que la mayor parte (55%) de los perceptores del subsidio en 2024 habían empezado a cobrarlo antes de los 55 años.
Al mismo tiempo, el Banco de España subraya que la probabilidad de reempleo depende de otros factores socioeconómicos, especialmente de la existencia de otras rentas en el hogar ajenas al perceptor, lo que reduce los incentivos a la reincorporación. Además, las personas de mayor edad, más cercanas a la jubilación, tienen también menores probabilidades de volver al empleo, al igual que las mujeres.
EL PAPEL DE LA SOBRECOTIZACIÓN DEL SUBSIDIO EN LA VUELTA EL EMPLEO
La investigación del organismo subraya que, aunque la duración indefinida de la ayuda es un factor clave para desincentivar la vuelta al empleo de los mayores de 52 años, la "sobrecotización" -la brecha entre la base por la que se cotiza y la cuantía que recibe el beneficiario- juega también un papel relevante.
Hasta 2004, la cuantía del subsidio era del 80% del SMI, mientras que el valor por el que se cotizaba era del 100% del SMI, por lo que existía una ratio de sobrecotización de 1,25 veces el importe de la ayuda.
A partir de ese año, tras la creación del Iprem, la ratio de sobrecotización aumentó "de forma significativa", reflejando el mayor avance del SMI (que ha subido más de un 60% en los últimos años) respecto al Iprem (que permanece congelado desde 2023 en 600 euros mensuales) y el incremento de la cotización hasta el 125% del SMI.
El Banco de España señala que estas variaciones en la cotización asociada, no observadas en la cuantía del subsidio, permiten estimar diferencialmente el efecto de la sobrecotización sobre la probabilidad de reentrada al empleo.
El análisis de la institución, que utiliza un modelo de microsimulación para evaluar el impacto de esta sobrecotización, sugiere que, si se rebajase la cotización para equipararla al 80% del Iprem, la probabilidad de reentrada al empleo de los beneficiarios aumentaría. Este incremento sería especialmente intenso en el colectivo femenino, llegando a duplicar las posibilidades de volver al mercado laboral en años recientes.
"Una parte relevante del desincentivo a la reincorporación al empleo que genera el subsidio de desempleo para mayores de 52 años estaría asociado a la sobrecotización que conlleva esta prestación", señala el organismo en su informe.
No obstante, el Banco de España advierte de que estas conclusiones deben tomarse con cautela. Dado que las variaciones históricas en la base de cotización son de magnitud reducida en comparación con otros factores, la institución ve complejo aislar el efecto preciso de la sobrecotización del resto de características del subsidio.
En consecuencia, el organismo admite que parte de este desincentivo observado podría estar vinculado también a otras condiciones de la prestación, como su duración indefinida hasta la edad de jubilación.