El paso de aviones por nubes puede causar precipitaciones

Actualizado 15/06/2010 18:19:26 CET
nubes
ALAN SEALLS/WKRG

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Cuando aviones turbohélice y reactores suben o descienden de altitud, bajo ciertas condiciones atmosféricas pueden inadvertidamente sembrar nubes de nivel medio y causar bandas estrechas de nieve o lluvia que pueden caer en forma de precipitación al suelo, según una investigación reciente. Debido a este fenómeno se forman agujeros de forma irregular o canales en las nubes.

El ingrediente clave para el desarrollo de estos agujeros en las nubes: gotas de agua a temperaturas bajo cero, por debajo de -15 grados Celsius. Cuando el aire se enfría detrás de las hélices y las alas de los aviones a reacción, la gotitas de agua se congelan y caen hacia tierra.

"Cualquier avión que vuele a través de estas condiciones específicas, estará alterando las nubes de una manera que puede resultar en una precipitación cercana", dice Andrew Heymsfield, un científico del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) y autor principal de un nuevo estudio sobre el fenómeno.

La precipitación de los aviones pueden ser especialmente frecuentes en regiones como el noroeste del Pacífico y el oeste de Europa debido a la frecuente aparición de capas de nubes con gotas sobreenfriadas, dice Heymsfield.

El estudio se publica este mes en el Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana y fue financiado por la National Science Foundation, informa la UCAR (Union Investigation for Atmospheric Research).

En todo el mundo, los avistamientos de agujeros de cielo azul en una penetrante capa de nubes han provocado desconcierto y especulación.

Ya en la década de 1940, los científicos se preguntaban acerca de las causas que provocan estas nubes, con agujeros aparentemente hechos por una perforadora gigante. Los investigadores han propuesto una serie de posibles causas relacionadas con la aviación, desde las ondas de choque acústico producidas por los aviones, al calentamiento local del aire a lo largo de una estal de motor a reacción, y a la formación de hielo a lo largo de las estelas de aviones. De hecho, las primeras observaciones implicaron a aviones a reacción, pero no de hélice, como causantes de los agujeros.

Los investigadores observaron en la década de los ochenta que los aviones de hélice podrían transformar el agua sobreenfriado gotas hasta convertirlas en cristales de hielo, y los experimentos se iniciaron en la década de 1990 para caracterizar el fenómeno.

Pero los científicos no habían observado previamente nieve cayendo al suelo como consecuencia de una aeronave hasta que Heymsfield y sus colegas lo comprobaron al oeste del Aeropuerto Internacional de Denver con una gran variedad de instrumentos. Mientras que el equipo de investigación no se dio cuenta de algo extraño en el momento de su vuelo, una revisión posterior de los datos de un radar basado en tierra en la zona reveló un eco inusual, lo que indica que la banda de precipitación evolucionó rápidamente.

"Se hizo evidente que el eco había evolucionado de una manera única, pero no tenía ninguna explicación satisfactoria", dijo Patrick Kennedy, un ingeniero de radar de la Universidad de Colorado que vio las lecturas inusuales y ayudó a escribir el estudio.

Analizando los datos, Heymsfield y Kennedy se dieron cuenta de un agujero en una plataforma sólida de altocúmulos, así como una ráfaga de nieve que se extendía hasta el suelo.

Dado que el agujero estaba orientado en la misma dirección que las pistas de vuelo normales de aviones comerciales en la región, Heymsfield supuso que un avión que volaba a través de la nube podría haber causado de alguna manera las partículas de hielo y provocando en último término una fugaz nevada que dejo como secuela un agujero en la nube.