MADRID, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -
El riesgo de mortalidad por cáncer por haberse sometido a una única tomografía computerizada (CT) de cuerpo completo es modesto, pero no insignificante, y se incrementa de forma considerable cuando se realizan escáneres de forma anual, según un estudio publicado en el número de septiembre de la revista 'Radiology'.
El incremento de la popularidad de este método en Estados Unidos ha despertado preocupaciones al observa la mortalidad del cáncer asociada con la exposición a la radiación de la tomografía de cuerpo completo. Basado en una evidencia anecdótica, estos escáner son realizados a aquellos pacientes asintomáticos para identificar una variedad de enfermedades, incluido el cáncer de colón y pulmón y enfermedades de arterias coronarias.
"Nuestra investigación ofrece la evidencia definitiva de una asociación entre el riesgo de radiación y el escáner de cuerpo completo -señala el autor del estudio y profesor de Radiación Oncológica y Salud Pública de la Universidad de Columbia, en Nueva York, David Brenner-.
Las dosis de radiación de este escáner son comparables con las sufridas por algunos de los supervivientes de la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, donde hay claras evidencias de un incremento del riesgo de cáncer". Así, los investigadores estimaron el riesgo de mortalidad del cáncer asociada a una o múltiples tomografías de cuerpo entero comparando los datos de mortalidad por cáncer de la bomba atómica con el calculo de las dosis efectivas de radiación del escáner de cuerpo completo.
COMPARACIÓN CON LA BOMBA ATÓMICA
Así, la dosis de un único escáner de este tipo es sólo levemente inferior a la dosis nociva experimentada por grupos de supervivientes de la bomba atómica, en los que se ha observado un significativo incremento del riesgo de cáncer. La dosis efectiva de radiación liberada durante una tomografía computerizada de cuerpo entero es cerca de 100 veces la que se libera en una típica mamografía.
El estudio pone de manifiesto que los pacientes de 45 años que se han sometido a un escáner de cuerpo completo deben tener un riesgo de mortalidad por cáncer de aproximadamente un 0,08 por ciento, lo que podría producir cáncer en una de 1.200 personas. Sin embargo, aquellos pacientes de la misma edad sometidos a tomografías anuales durante 30 años incrementan el riesgo de mortalidad por cáncer en un 1,9 por ciento.
El artículo considera el riesgo sólo para aquellos adultos asintomáticos que eligen experimentar con chequeos de alta tecnología. "La ecuación riesgo-beneficio cambia dramáticamente en aquellos adultos que son requeridos para hacerse tomografías computerizadas con el fin de establecer un diagnóstico médico. El beneficio diagnóstico compensa poco estos riesgos", señala Brenner.
FALSOS POSITIVOS
Actualmente, la controversia de estos escáneres se ha focalizado prioritariamente en la detección de una enfermedad frente al riesgo de encontrar falsos positivos, mientras que se descuida el potencial riesgo radiactivo asociado a este método, que libera mayores dosis de radiación al organismo que los tradicionales rayos X. "Además del riesgo de radiación demostrado en el estudio, la tomografía computerizada de cuerpo entero puede dar lugar a falsos positivos cuando en realidad no existe enfermedad -añade Brenner-. Ello implica normalmente la necesidad de realizar pruebas más específicas que son costosas y agotadoras".
Este riesgo potencial puede reducirse incrementando los periodos entre uno y otro escáner o comenzando a practicarlos a edades avanzadas. Así, los investigadores advirtieron que diferentes tomografías computerizadas pueden dar lugar a diferentes dosis y, en consecuencia, diferente nivel de riesgo. Además, el protocolo de utilización de estos aparatos no está estandarizado, con lo que la exposición a la radiación varía de un centro a otro.