Para que un trozo de basura espacial sea peligroso deber ser grande en su origen

Impacto de basura espacial
AYUNTAMIENTO DE CALASPARRA

MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

   El científico titular del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC) Josep María Trigo, ha explicado que, para que un resto de basura espacial, como los que han caído en Murcia, sea peligroso debe ser "bastante grande" en su origen, como una pieza de satélite en desuso de gran tamaño o una fase de un cohete, ya que éstos pierden masa en la atmósfera.

   También ha indicado que estos objetos "cuya entrada se produce a velocidades generalmente inferiores a 30.000 kilómetros por hora", pierden peligrosidad debido a un "muy eficiente frenado por sus trayectorias rasantes".

   Trigo también ha destacado que, las estimaciones realizadas por NASA indican que "la posibilidad que uno de estos fragmentos impacte sobre una persona en particular son una entre un trillón". "De hecho, todavía no se conoce ningún caso", ha declarado.

   En cuanto a la posibilidad de conocer con antelación la caída a la Tierra de uno de estos restos, el científico ha señalado que "resulta muy difícil saberlo a ciencia cierta" porque "es imposible modelar la caída progresiva de los satélites artificiales que poseen múltiples piezas". Así, ha explicado a Europa Press, que éstos "pueden fragmentarse y evolucionar separadamente".

   "Lo que se suele hacer es intentar que las fases de cohete y otros satélites decaigan en sus órbitas sobre el océano para minimizar el peligro", ha apuntado.

MENOS VELOCES QUE LOS METEORITOS

   El científico apunta que la reentrada de basura espacial produce bolas de fuego, al igual que los meteoritos, pero existen diferencias. Trigo apunta que las trayectorias de la basura espacial es de baja velocidad comparada a los meteoritos, por lo que son "mucho más duraderas" y "más fácilmente filmadas por testigos casuales".

   Trigo ha explicado que, "mientras una estrella fugaz de origen interplanetario apenas dura pocos segundos", una reentrada "puede transcurrir en decenas de segundos o varios minutos, atravesando el firmamento de punta a punta". Tal y como la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos, que fundó y coordina este científico, detectó durante la caída al Mediterráneo de la fase del cohete Larga Marcha del 27 de noviembre de
1999.

   Preguntado por lo que se debe de hacer cuando se encuentre uno de estos restos, el científico ha señalado que "avisar a las autoridades", puesto que, según ha indicado, desde un punto científico estos restos "revisten poco interés".

   Aún así, ha reconocido que en el IEEC-CSIC han caracterizado algunos fragmentos de basura espacial que recuerdan externamente a los meteoritos pero cuya composición es claramente material aislante de ingenios espaciales.

ESTUDIO DE LAS BOLAS DE FUEGO

   En este sentido, Trigo ha señalado que están acostumbrados a registrar las reentradas de satélites, aunque el interés científico de la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (www.spmn.uji.es) es "detectar bolas de fuego".

   Así, ha destacado que este año está siendo "particularmente intenso" en la caída de fragmentos del cometa 2P/Encke que produce una lluvia de meteoros denominada Táuridas. "Sospechamos que un fragmento de ese cometa de varias decenas de metros produjo en 1908 la devastación de Tunguska", ha concluido.

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