Publicado 27/01/2021 13:35CET

La innovación prehistórica, revelable con un 'termómetro lingüístico'

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Texto en árabe - PIXNIO

   MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Una poderosa herramienta basada en la física permite trazar el ritmo de desarrollo del lenguaje y la innovación humana miles de años, incluso desde la prehistoria antes de que hubiese registros.

   Tobias Galla, profesor de física teórica, y el doctor Ricardo Bermúdez-Otero, especialista en lingüística histórica, de la Universidad de Manchester, se han unido como parte de un equipo internacional para compartir su diversa experiencia para desarrollar el nuevo modelo, publicado por la revista Science Advances.

   El profesor Galla ha aplicado la física estadística, que generalmente se usa para mapear átomos o nanopartículas, para ayudar a construir un modelo matemático que responda a la dinámica evolutiva del lenguaje. Esencialmente, las fuerzas que impulsan el cambio de idioma pueden operar a lo largo de miles de años y dejar una "firma geoespacial" mensurable, determinando cómo los idiomas de diferentes tipos se distribuyen sobre la superficie de la Tierra.

   El doctor Bermúdez-Otero explicó en un comunicado: "En nuestro modelo, cada lenguaje tiene una colección de propiedades o características y algunas de esas características son las que describimos como 'calientes' o 'frías'.

   "Entonces, si un idioma pone el objeto antes del verbo, entonces es relativamente probable que se atasque en ese orden durante un largo período de tiempo, por lo que esa es una característica 'fría'. Por el contrario, marcadores como el artículo en inglés 'the' van y vienen mucho más rápido: pueden estar aquí en un período histórico y desaparecer en el siguiente. En ese sentido, los artículos definidos son características "calientes".

   "Lo sorprendente es que los idiomas con propiedades 'frías' tienden a formar grandes grupos, mientras que los idiomas con propiedades 'calientes' tienden a estar más dispersos geográficamente".

   Por lo tanto, este método funciona como un termómetro, lo que permite a los investigadores decir retrospectivamente si una propiedad lingüística es más propensa a cambiar en el tiempo histórico que otra. Este modelo también podría proporcionar un punto de referencia similar para el ritmo de cambio en otros comportamientos o prácticas sociales a lo largo del tiempo y el espacio.

   "Por ejemplo, suponga que tiene un mapa que muestra la distribución espacial de alguna práctica cultural variable para la que no tiene ningún registro histórico; esto podría ser cualquier cosa, como diferentes reglas sobre el matrimonio o sobre la herencia de posesiones", agregó Bermúdez-Otero.

   "Nuestro método podría, en principio, utilizarse para determinar si una práctica cambia en el transcurso del tiempo histórico más rápido que otra, es decir, si las personas son más innovadoras en un área que en otra, simplemente observando cómo la variación actual es distribuido en el espacio".

   Los datos de origen para el modelado lingüístico provienen de los idiomas actuales y el equipo se basó en The World Atlas of Language Structures (WALS), que registra información de 2.676 idiomas contemporáneos.