Publicado 08/04/2026 11:44
- Comunicado -

Las ciudades del futuro no solo se diseñan; también se limpian solas

Las ciudades del futuro no solo se diseñan; también se limpian solas
Las ciudades del futuro no solo se diseñan; también se limpian solas - Cleannox
(Información remitida por la empresa firmante)

Madrid, 8 de abril

Durante años, cuando se hablaba de contaminación urbana, la conversación siempre giraba en torno a coches, emisiones o restricciones de tráfico. Pero hay un elemento que casi nunca entraba en ese debate… y que, sin embargo, está en todas partes: el suelo que pisamos.

Aceras, calles, plazas, zonas peatonales… kilómetros y kilómetros de superficie urbana que, hasta ahora, han sido completamente pasivos frente a la contaminación. Y eso está empezando a cambiar, gracias a soluciones innovadoras como Cleannox, que transforman estas superficies en aliados activos para mejorar la calidad del aire y reducir contaminantes.

El suelo también puede limpiar el aire

La innovación en construcción está dando un giro interesante: convertir materiales tradicionales como el hormigón en elementos activos capaces de mejorar el entorno.

En este contexto aparece la fotocatálisis, una tecnología que permite que ciertos materiales reaccionen con la luz para descomponer contaminantes presentes en el aire.

Aplicado al urbanismo, esto significa algo bastante potente: pavimentos que no solo soportan el paso del tiempo, sino que trabajan constantemente para reducir la contaminación.

No es teoría. Ya se está aplicando. Empresas como Cleannox, ubicada en Villanueva de la Jara (Cuenca), con un amplio recorrido en la fabricación de adoquines de hormigón para todo el territorio nacional, decidió hace años dar un paso más allá y redefinir su forma de entender el producto.

Sin renunciar a la calidad, resistencia y fiabilidad de sus pavimentos, la compañía orientó toda su fabricación de hormigón hacia criterios ecológicos, integrando tecnologías como la fotocatálisis en sus productos para convertir el pavimento en un elemento activo dentro del entorno urbano. 

Así, lo que antes era simplemente un material resistente, hoy se ha convertido en una solución que contribuye a mejorar la calidad del aire.

El problema real de las ciudades, el NOx

En el aire de muchas ciudades hay partículas y compuestos invisibles, como los óxidos de nitrógeno (NOx), que proceden sobre todo del tráfico y de determinadas actividades industriales. No hacen ruido, no llaman la atención… pero están ahí, afectando poco a poco a la salud y al entorno.

De hecho, este tipo de contaminantes está muy ligado a problemas respiratorios, al deterioro del medio ambiente urbano y, en general, a una menor calidad de vida en el día a día.

Por otro lado, los NOx no actúan solos. Intervienen en reacciones químicas que generan ozono troposférico (O₃) y partículas secundarias, dos de los contaminantes más dañinos en las ciudades.

Siendo conscientes de los perjuicios del NOx, ya no se trata solo de reducir lo que emitimos, sino de ir un paso más allá: actuar sobre lo que ya está en el aire y que, hasta ahora, simplemente permanecía ahí.

Pavimentos de hormigón. De material pasivo a solución activa

Durante mucho tiempo, la elección de un pavimento se basaba casi exclusivamente en criterios técnicos: resistencia, coste, facilidad de instalación o durabilidad. Ahora esa decisión empieza a incorporar una variable nueva: qué aporta ese material al entorno una vez instalado.

Esto abre un escenario interesante para arquitectos, técnicos y administraciones. El pavimento deja de ser una decisión puramente constructiva y pasa a ser también una decisión ambiental. En este punto es donde soluciones como las que desarrolla Cleannox cambian las reglas del juego, introducen una funcionalidad adicional que hasta hace poco no se tenía en cuenta en proyectos urbanos: la capacidad de interactuar con el aire que los rodea.

Alineados con las normativas europeas que fijan valores máximos de plomo, dióxido de azufre, o los mencionados dióxidos de nitrógeno en el aire ambiental, los adoquines fotocatalíticos ayudan a la reducción de contaminantes en hasta un 50% usando la energía de la luz ultravioleta para poner en marcha un proceso de oxidación que transforman los radicales libres en compuestos inocuos.

Además, este tipo de material aporta un extra: un poder autolimpiante que reduce la acumulación de suciedad en entornos urbanos, lo que contribuye a su mejora estética. 

Lo que viene ahora

Este tipo de innovación empieza a tener cada vez más peso en proyectos urbanos, obra pública y desarrollos sostenibles.

La transformación de las ciudades no solo pasa por grandes decisiones políticas o cambios en la movilidad. También pasa por los materiales que elegimos. Porque cuando el propio entorno empieza a trabajar a favor de la calidad del aire, el impacto deja de depender únicamente del comportamiento humano.

Y ahí es donde los adoquines ecológicos que desarrolla Cleannox dejan de ser una curiosidad tecnológica para ser una realidad que empiezan a formar parte de cómo se construyen las que vienen.

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