Pedro Ramón (Kiara Ventures); 'Dejé la banca para invertir en el futuro' - Kiara Ventures
(Información remitida por la empresa firmante)
Madrid, 16 de julio
En el ecosistema de la innovación abundan los perfiles especializados. Existen directivos con una sólida trayectoria financiera, emprendedores acostumbrados a construir empresas desde cero e inversores dedicados a identificar oportunidades antes que el resto del mercado. Sin embargo, resulta mucho menos habitual encontrar a alguien que haya recorrido esos tres caminos y haya convertido cada etapa en la base de la siguiente. Ese recorrido define la trayectoria de Pedro Ramón López García, General Partner y cofundador de Kiara Ventures, quien, antes de impulsar este fondo de venture capital especializado en startups tecnológicas en fases pre-seed y seed, desarrolló durante más de quince años una carrera en banca de inversión, privada y corporativa, participando en operaciones por valor de más de mil millones de euros. Posteriormente dio el salto al emprendimiento, fundó compañías tecnológicas con proyección internacional y vivió en primera persona los retos de transformar una idea en una empresa capaz de crecer en distintos mercados. Ese recorrido terminó llevándole a Silicon Valley, donde comprendió que las compañías más disruptivas no nacen de grandes estructuras, sino de fundadores capaces de imaginar el futuro antes que los demás.
Más que una sucesión de etapas profesionales, ese recorrido ha dado forma a una manera propia de entender la innovación, la inversión y la creación de empresas. La banca le enseñó a analizar el riesgo y la creación de valor; el emprendimiento, a convivir con la incertidumbre y ejecutar con rapidez; y Silicon Valley, a comprender que las mejores inversiones empiezan mucho antes de que existan métricas, rondas de financiación o titulares. Esa evolución profesional desemboca hoy en un proyecto orientado a identificar talento en sus primeras fases y a fortalecer el vínculo entre Europa y uno de los ecosistemas tecnológicos más influyentes del mundo.
A continuación, Pedro comparte los aprendizajes que han marcado su trayectoria, reflexiona sobre las diferencias entre la banca tradicional y el emprendimiento, analiza qué hace de Silicon Valley un referente mundial de la innovación y explica cómo la combinación de todas esas experiencias ha definido su manera de entender la inversión tecnológica, el liderazgo y la construcción de empresas con vocación global.
-Después de más de quince años como directivo en banca de inversión, ¿qué le llevó a abandonar una carrera consolidada para construir empresas y, posteriormente, dar el salto al venture capital?
La banca me enseñó a analizar empresas, pero quería vivir el emprendimiento desde dentro. Crear compañías me permitió entender los retos reales de los fundadores y el venture capital fue la forma natural de unir esa experiencia con mi pasión por la innovación. Al fin y al cabo, el futuro no espera, el futuro se construye.
-Ha conocido el mundo empresarial desde tres perspectivas muy diferentes: directivo, emprendedor e inversor. ¿Cuál de esas experiencias considera que ha transformado más profundamente su manera de entender la creación de valor?
Sin duda, emprender. Cuando construyes una empresa entiendes que detrás de cada decisión hay incertidumbre, responsabilidad y personas. Esa experiencia cambia por completo la forma de analizar un negocio. Hoy sé que el verdadero valor no está solo en un producto o en una cuenta de resultados, sino en la capacidad de un equipo para adaptarse, ejecutar y seguir avanzando cuando las cosas no salen como estaban previstas.
-Silicon Valley suele asociarse con grandes empresas tecnológicas, pero usted ha convivido con quienes las crean desde sus primeras etapas. ¿Qué mentalidad diferencia realmente a ese ecosistema de otros entornos de innovación?
La ambición de construir compañías globales desde el primer día y una cultura donde el fracaso forma parte del aprendizaje. Allí se piensa en grande y se ejecuta muy rápido. También destaca la concentración de talento, capital y experiencia, que crea un fuerte efecto red. Esto facilita acceso a mentores e inversores y fomenta decisiones rápidas y una ejecución muy intensa.
Después de haber construido compañías y acompañado procesos de crecimiento internacional, ¿qué cualidades busca en un fundador cuando todavía no existen métricas que respalden un proyecto?
En fases tempranas, lo más importante es el equipo. Buscamos visión ambiciosa, pero también capacidad de ejecución y adaptación. No basta con una buena idea: hay que avanzar rápido y aprender sobre la marcha. Valoramos mucho la resiliencia, la curiosidad y la capacidad de aprendizaje continuo. En definitiva, invertimos más en las personas que en las métricas, porque un buen equipo sabrá encontrar el camino adecuado.
-La experiencia en banca le permitió analizar grandes operaciones financieras, mientras que el emprendimiento le obligó a convivir con la incertidumbre. ¿Cómo se equilibran hoy el análisis y la intuición cuando llega el momento de invertir?
Durante años vi pasar cientos de emprendedores por mi despacho. Con el tiempo entendí que los mejores proyectos no siempre eran los que tenían las mejores cifras, sino aquellos liderados por personas capaces de adaptarse, perseverar y ejecutar. El análisis es fundamental, pero en fases tempranas la intuición también cuenta. Muchas veces invertimos en el potencial del equipo antes de que existan grandes cifras.
-Su experiencia conecta la realidad empresarial europea con el ecosistema de Silicon Valley. Desde su punto de vista, ¿qué oportunidades existen para acercar ambos mundos y qué papel desempeña Kiara Ventures en ese objetivo?
Europa y España cuentan con emprendedores, ingenieros e investigadores capaces de competir al máximo nivel. En Kiara Ventures queremos ayudarles a acceder a capital, conocimiento y redes internacionales para construir compañías globales. Nuestro objetivo es actuar como un puente entre Europa y Silicon Valley, acercando oportunidades que muchas veces no están al alcance de los fundadores en sus primeras etapas.
-Si dentro de unos años tuviera que resumir esta etapa profesional en una sola idea, ¿qué le gustaría que representara el nombre de Pedro Ramón López García dentro del ecosistema internacional de innovación y venture capital?
Me gustaría ser recordado por haber apoyado a grandes emprendedores cuando apenas estaban empezando y por haber contribuido a construir empresas con impacto global. Todo esto lo hago por mis padres, mi familia, mi socio y mi hija Kiara, que lleva el nombre de mi proyecto más ambicioso. Mi hija y el resto de niños de España, son el presente y futuro de la sociedad; y serán los encargados de construir las empresas del mañana para mejorar la sociedad.
La trayectoria de Pedro Ramón López García demuestra que las grandes decisiones profesionales no siempre responden a un cambio de rumbo, sino a una evolución constante del conocimiento y la experiencia. La banca aportó una visión estratégica de las finanzas; el emprendimiento permitió comprender la realidad de quienes construyen empresas desde cero; y Silicon Valley amplió esa perspectiva hasta convertirla en una filosofía de inversión centrada en el talento.
Esa combinación de experiencias constituye hoy el fundamento de una forma de entender la innovación que prioriza a las personas, la visión a largo plazo y la capacidad de identificar oportunidades antes de que se conviertan en tendencias.
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