Chocolate, "Mis 70 años con el cante"
MADRID, 19 Sep. (GRAN VÍA MUSICAL) -
Esta madrugada, Antonio Núñez , EL CHOCOLATE, ha sido galardonado
con el premio GRAMMY LATINO al MEJOR ÁLBUM DE FLAMENCO por su último
disco "Mis 70 años con el cante", donde hace un repaso a todos los
estilos más clásicos de este género, de los que ha hecho gala durante
los 70 años que lleva en el mundo del flamenco.
Chocolate es el mayor exponente del "cante" más clásico, lo que
le ha convertido en un maestro dentro de estilos como la "soleá" o la
"siguirilla" y otro géneros más primitivos.
El año 2002 ha sido uno de los más importantes en su carrera
después de obtener el Ondas en reconocimiento de su Trayectoria
Artística y el Premio de la Critica Nacional, entre otros.
El álbum premiado corresponde al número once en su discografía y
es parte de la colección de flamenco del sello PALO NUEVO, que
incluye entre otros la edición de los últimos discos de Chano Lobato,
José Menese, El Agujetas, Gaspar de Utrera, La Susi, El Yunque y
próximamente los álbumes de Fernando de la Morena y El Zambo.
EL CHOCOLATE, Antonio Núñez Montoya, vino al mundo en Jerez de
la Frontera en mayo de 1940, pero su nacimiento artístico hay que
datarlo en Sevilla, siendo la Alameda de Hércules su cuna y su
escuela de cante: Los Pavones, Vallejo, El Sevillano, y otros muchos,
fueron sus maestros y de ellos aprendió de viva voz los más profundos
secretos de la música flamenca; eminentes catedráticos e la
Universidad Sevillana del flamenco que impartieron sus clases
magistrales a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Eran los
años en los que se cantaba para aficionados cabales, para borrachos
con dinero y ganas de juerga, para gentes de pueblo que iban al
teatro con ganas de divertirse y para otros artistas con los que se
compartían momentos de pena y gozo. Y así, con todo ese bagaje
interior, Antonio Núñez va conformando su propia personalidad
artística que lo hace particular y único; auténtico portador de las
escuelas más clásicas, donde las verdades se exponían con toda
crudeza y donde lo artificioso quedaba claramente al descubierto. El
Chocolate no entiende las medias tintas en el flamenco, como no
entiende de alivios y florituras; cuerpo y alma unidos para
rebuscarse en las entrañas, encontrar los sentimientos, desnudarlos y
aflorarlos al exterior con el cante como vehículo expresivo. Como él
mismo dice: El duende no viene, hay que ir a buscarlo.
Emisor: Gran Vía Musical
Contacto: Dpto. Prensa y Comunicación: Sonia Tercero
Tl: 91.7811789, soniatr@granviamusical.com
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