Henkel, una historia de creación de marca
DUSSELDORF (ALEMANIA), 26 (PRNewswire)
Empresas nuevas, innovaciones, marcas y mercados, temas que
aparecen frecuentemente en las noticias, asuntos que fascinan a la
comunidad de negocios y a los medios. Pero cualquiera que piense que
estas son nuevas áreas de interés, está totalmente equivocado. La
historia de Henkel es una prueba inequívoca: de una fábrica de
detergentes pasó a ser un grupo internacional de empresas con 64.000
empleados en 75 países y una facturación de 12.800 millones de euros.
La fecha clave es el 26 de septiembre de 1876. Fritz Henkel, un
empresario del estado alemán de Hesse, monta en Aquisgrán una pequeña
fábrica de detergentes. Los activos de su compañía son sus ideas que
mejoran y simplifican la vida cotidiana, ideas tan buenas que
perduran. En todos sus proyectos, tiene una cosa en mente, un solo
grupo al que apunta: el ama de casa. Se ha echado la piedra angular
de un futuro luminoso. En la actualidad, Fritz Henkel está
considerado uno de los fundadores y creadores de la mercadotecnia y,
como tal, un pionero de los productos de marca alemanes que muy
pronto se extendieron por todo el mundo.
Fritz Henkel no tardó en comprender en qué actividad podría
ayudar mejor al ama de casa: en el lavado de la ropa, que a fines del
siglo XIX era una labor pesada y fatigosa. A principios de 1878,
cuando su compañía se trasladó a Dusseldorf, Henkel lanzó al mercado
su Henkel's Bleaching Soda, un detergente en polvo para lavar con
efectos insólitos para la época: impedía que la ropa lavada se
pusiera amarilla. Las amas de casa advirtieron rápidamente esta
ventaja y
compraron el nuevo detergente. Pero no sólo el producto era el más
avanzado de su época, sino que Fritz Henkel se aseguró de que el
exitoso detergente se vendiera en cómodas bolsas de papel, con un
nombre y una marca comercial propios. En todas las tiendas y
establecimientos se vendía con el mismo precio y siempre con la misma
calidad. Ese fue el primero de los productos de marca de Henkel, que,
al igual que hoy, el fundador del grupo promovió mediante una intensa
publicidad. Ese fue el principio de la historia de Henkel como uno de
los primeros "creadores de marcas".
De Persil a Vernel
Fritz Henkel siempre creyó firmemente que la única manera de
adelantar su negocio era mediante la innovación, y demostró que
estaba en lo cierto. En 1907, él y sus hijos, Fritz y Hugo, gerente
de ventas y jefe de producción de la compañía, respectivamente,
lanzaron al mercado el primer "detergente de acción automática",
Persil, llamado así por sus componentes, perborato y silicato. Este
producto supuso el final de los siglos de trabajo duro en el
lavadero. Sin tener que restregarla contra una tabla, sin echarle
lejía, la ropa quedaba con un color blanco brillante. Persil se
convirtió en un término famoso a una velocidad vertiginosa y fijó un
hito histórico en el futuro de la compañía. Además, durante el año en
que nació Persil, Fritz Henkel y sus dos hijos manifestaron de nuevo
su agudo sentido comercial al exportar los productos Henkel a países
europeos vecinos, lo que sería el primer paso hacia la conversión en
una compañía internacional.
Los Henkel no se detuvieron ahí. Con el paso de los años, Persil
mejoró constantemente, siempre un paso más allá de las necesidades de
las usuarias. Esta capacidad para anticiparse a las necesidades de
los consumidores ha hecho de Henkel uno de los principales
fabricantes de detergentes del mundo. Con el desarrollo de un
sustituto del fosfato, Zeolith A (el nombre de marca de Henkel es
Sasil), Henkel dio un paso hacia la compatibilidad ambiental. Así,
introdujo en el mercado Persil Megaperls, un detergente de acción
máxima en el menor espacio posible, y la compañía lanzó detergentes
tipo gel para ropa blanca y de colores y detergentes potentes, sin
colorantes ni fragancias, para piel sensible. Más recientemente en el
curso de su larga historia de innovaciones, Henkel lanzó sus tiras de
detergentes, pequeñas tabletas de fácil uso.
Junto con el producto insignia Persil, que en Alemania se
convirtió en sinónimo de detergente, se crearon otras marcas: Perwoll
para ropa de lana, Fewa para tejidos delicados, y Vernel, un
suavizante de tejidos. Entretanto, los consumidores sabían bien que
Henkel significaba una calidad impecable y que Henkel siempre tenía
el detergente adecuado para sus necesidades. Pero Henkel no se detuvo
en los detergentes para la ropa.
De Ata a Pril
Fue esta noción de innovación la que llevó a Fritz Henkel y a sus
hijos al mercado de la limpieza doméstica en 1920. Ata fue el nombre
del primer agente limpiador de Henkel, al que siguió nueve años
después el lavavajillas Imi. Aquí también las creaciones surgieron a
un ritmo rápido. Al adquirir la firma Thompson, fabricante de
detergentes y de limpiadores domésticos, Henkel expandió con gran
rapidez su negocio de productos de limpieza para el hogar. Con
productos de calidad y marcas memorables, el negocio de Henkel
floreció gracias a nombres como Sidolin, Sofix y Biff, lanzados en
las décadas siguientes. Del mismo modo que sus primos de marca, estos
recién llegados también disfrutaron de la ventaja de ser una
verdadera ayuda en los quehaceres domésticos gracias a su calidad
sobresaliente. Pril fue una demostración adicional de la fortaleza de
Henkel. En su lanzamiento en 1951, Pril asombró al mercado con su
calidad: lo que limpiaba quedaba tan claro como el cristal, una
innovación que muchas amas de casa habrían querido tener 50 años
antes. Incluso ahora, Pril es una especie de culto en Alemania y es
el líder de la innovación y del mercado en los detergentes para lavar
platos a mano. Uno de los elementos de publicidad recurrentes de la
marca, las flores de Pril, pegadas a los envases como calcomanías
desechables, y que decoraron muchas cocinas en la década de 1970,
adquirieron de la misma forma un carácter legendario.
De Metylan a Loctite
Fue una combinación de inventiva, el espíritu empresarial del
fundador de la Henkel y un problema con los suministros lo que en
1922 motivó la puesta en marcha un nuevo negocio: la producción de
adhesivos destinados en un principio al empaquetado de los productos
de la compañía. Sólo un año más tarde, Henkel percibió que había
prometedores mercados de venta fuera de la Compañía y comenzó a
ampliar su producción con gran éxito.
A pesar de esta incursión inicial, no fue hasta 1945 que
aparecieron en el mercado los primeros adhesivos DIY. En 1953
Alemania estaba sumida en la reconstrucción. Por fin se podía
adquirir una casa propia, uno de los grandes deseos de los alemanes.
De ahí que hubiera una gran actividad de construcción y renovación.
Henkel lanzó su pasta para papel de paredes Metylan y actualmente el
producto es la marca principal en este segmento del mercado alemán.
Una idea de Henkel sobre adhesivos, que se remontaba a la década
de 1960, había ganado mientras tanto el aplauso mundial: la barra de
adhesivo Pritt. El objetivo de la Compañía era crear una goma con una
técnica de aplicación especial, única y muy distinta a la de las
otras gomas adhesivas para papel. Los laboratorios Henkel trabajaron
en el proyecto a un ritmo febril. Los investigadores tuvieron una
idea brillante: una barra de adhesivo que no goteara, fuera fácil de
usar y segura para los niños. La primera barra de pegamento Pritt
apareció en las tiendas en 1969. Hoy es el líder del mercado, se usa
para pegar en más de 120 países y Pritt se ha convertido en una marca
general para una gran variedad de productos para pegar, corregir y
destacar. Como sucede siempre en Henkel, todos los productos Pritt se
han mejorado con los años para beneficio del consumidor, o se han
desarrollado de nuevo para hacer un poco más fácil el quehacer
cotidiano.
(Continúa...)
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