CASTELLÓN 1 Dic. (EUROPA PRESS) -
El alcalde de Castellón y presidente de Reciplasa, Alberto Fabra, firmó hoy con el rector de la Universidad Jaume I (UJI) de Castellón, Francisco Toledo, y el vicepresidente de Reciplasa, Juan Miguel Salvador, un convenio de colaboración para el desarrollo de un proyecto con el fin de investigar sobre la reutilización o tratamiento de los restos de rechazo que genera la planta de residuos urbanos intermunicipal y su conversión en combustible para cementeras.
Reciplasa pretender reutilizar el 90 por ciento del rechazo como combustible para estas empresas, según informaron en un comunicado fuentes municipales. Fabra destacó que "somos pioneros en el desarrollo de técnicas como ésta, en la que vamos a transformar el rechazo de planta, es decir, el único material que se depositaba en vertedero, en otro subproducto susceptible de ser reutilizado, en este caso, como combustible para las cementeras".
Para ello, dijo, "hemos cerrado una acuerdo con Cemex, en primer lugar, y vamos a enviar ya las primeras 5.000 toneladas, de manera que comprobemos su utilidad y su poder calorífico". Alberto Fabra señaló también que "con este acuerdo con la universidad, lo que vamos a abordar es el perfilado de las características técnicas que debe tener dicho combustible, grado de humedad, tamaño, entre otras cosas, para que pueda utilizarse sin problemas en las plantas cementeras".
El responsable municipal añadió que "tenemos por delante un plazo de tres meses para comprobar que las pruebas con Cemex funcionan y que el combustible es apto y de buena calidad y no genera ningún problema de emisiones posteriores".
El presidente de Reciplasa y el rector valoraron la participación de los investigadores de la UJI que van a colaborar en el desarrollo de esta iniciativa, con la que se busca resolver dos problemas en una sola acción, por un lado, reducir al máximo los vertidos de la planta de Reciplasa y, por otro, aportar una nueva solución a las demandas energéticas de las industrias como las cementeras, que también suponen un problema de generación de energía para conseguir poder calorífico.
Actualmente, Reciplasa genera alrededor de 86.000 toneladas de rechazo al año, que de verse utilizadas con este proceso de combustión, podrían quedarse en apenas 8.600, lo que supone que al vertedero sólo se depositaría un 10 por ciento final sin uso de las basuras.