Actualizado 08/01/2007 16:18 CET

La Audiencia condena a 64 años de prisión al acusado de matar a Jenny Lara y a sus dos hijos en Alzira (valencia)

VALENCIA, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

La sección primera de la Audiencia de Valencia ha condenado a 64 años de prisión a Ismael Pablo Rodríguez, el acusado de la muerte de la que había sido durante 13 años su compañera sentimental, Jenny Lara, y dos de los hijos de la pareja, de siete y cinco años, tras provocar el 30 de abril de 2004 un incendio en la vivienda en la que residían las tres víctimas, en la calle Juan XXIII de Alzira (Valencia).

Asimismo, le condena a pagar una multa de 4.320 euros por quebrantar la medida que le impedía acercarse a su ex pareja y a pagar 120.000 euros a los herederos de Jenny Lara, con la que tenía un tercer hijo mayor que vivía con él. Al amigo de la víctima, que se encontraba en la casa en el momento de los hechos y que sufrió quemaduras de primer grado en las manos, deberá abonarle 210 euros en concepto de indemnización.

La sala ha llegado a esta conclusión porque el acusado, que negó los hechos, es la única persona a la que se ha probado la existencia de un móvil, por el enfrentamiento que mantuvo a través del telefonillo de la casa con Jenny como consecuencia de la presencia del amigo en la vivienda; porque tres personas lo vieron salir de la calle donde estaba el inmueble de las víctimas al tiempo que advirtieron las llamas; porque a su hijo le faltaban las llaves del portal de la casa de su madre y porque la lavadora del acusado estaba puesta a esas horas de la madrugada únicamente con su ropa.

Para el tribunal, todos estos extremos son una prueba indirecta aunque "concluyente" de la autoría del acusado, que es constitutiva de un delito de quebrantamiento de medida cautelar; tres de asesinato y un intento de asesinato. En este sentido, considera que las manifestaciones del hijo mayor del acusado no contradicen la realidad de los hechos "puesto que con el evidente ánimo de no inculpar a su padre", declaró que ignoraba lo que había hecho durante la noche.

La intención homicida del acusado, de acuerdo con la sala, se refleja en que prendió fuego a la puerta de la casa a sabiendas de que de esta forma bloqueaba la única vía de escape; que arrojó un líquido altamente inflamable para que el fuego se propagara rápidamente; que esperó a que todos los residentes estuvieran dormidos; que sabía que las víctimas descansaban en el dormitoio principal, junto a la puerta; en el enfrentamiento anterior y por los informes psicológicos de los servicios sociales que revelan la "escasa presencia" de los niños en el horizonte mental del acusado, que estaba obsesionado con la madre.

REACCION DEL ACUSADO

La Audiencia ha considerado probado que el acusado, que tenía impuesta una orden de alejamiento de la víctima, sobre las 22.00 horas del 29 de abril de 2004 acompañó a su hijo al domicilio de su madre para visitarla. Cuando terminó el encuentro, el menor le dijo que en la casa había una persona que no conocía, lo que provocó una violenta reacción del padre quien llamó por el telefonillo a la víctima para insultarla.

La mujer llamó al teléfono 112 de emergencias, lo que provocó que en la casa se personara la Policía Local y la Nacional, que no localizaron al acusado. Sobre las 4.00 horas del día 30, Isamel Pablo utilizó las llaves del hijo mayor para ir de nuevo al domicilio de la víctima, con una bolsa de gasolina que arrojó por debajo de la puerta y que prendió fuego, a sabiendas de que tanto ella como sus dos hijos menores y el amigo de la mujer estaban durmiendo.

La mujer se despertó y se dio cuenta del fuego y el humo por lo que empezó a pedir ayuda aunque su amigo no pudo acercarse hasta la habitación porque estaba todo oscuro porque no había luz y las llamas estabn ya en el recibidor. El hombre intentó ayudar con toallas mojadas e intentando desplazar un gran sillón de la puerta, pero no lo consiguió.

Jenny gritó y pidió ayuda por la ventana aunque tanto ella como sus hijo murieron por asfixia al respirar el foco del incendio. Sus cuerpos fueron localizados completamente calcinados en el suelo del dormitorio mientras que el amigo fue rescatado por los bomberos del balcón en el que se había refugiado.

Agentes de la Policía Nacional se personaron ese mismo día, a las 5.00 horas, en el domicilio del acusado, donde repetidamente llamaron a la puerta, aunque no les abrió. Ismael Pablo se asomó desde una de las ventanas y advirtió a los agentes de que no bajaría si no era con una orden judicial y les aseguró que no eran "horas de molestar y que si querían algo que regresaran a día siguiente, de día, y con una orden judicial".

Alrededor de las 6.45 horas el acusado accedió a salir del domicilio y manifestó a los agentes que "ya tenía la maleta hecha porque sabía que se iba a Picassent". Durante el trayecto en coche hasta la Comisaría les añadió: "lo que mal empieza, mal acaba...claro, como es una puta, te busca la ruina".

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