Actualizado 03/03/2021 12:53 CET

Casa Caridad Valencia atiende a más mayores de 65 años y más valencianos en el primer año de pandemia

Reparto de alimentos en Casa Caridad
Reparto de alimentos en Casa Caridad - CASA CARIDAD

   VALÈNCIA, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Casa Caridad Valencia ha atendido a más personas mayores de 65 años y a más valencianos que en otras ocasiones durante el primer año de la pandemia de la Covid-19, un periodo durante el cual ha asistido de manera personalizada a más de 2.500 personas, según ha informado en un comunicado la entidad, que ha precisado que el 36% corresponde a mujeres.

   La ONG valenciana ha mostrado su preocupación "por la mayor vulnerabilidad de este colectivo" y ha advertido también de un cambio en el perfil de los usuarios que se acercan cada día a sus instalaciones. En este sentido, ha destacado la atención a personas afectadas por la crisis sanitaria que han perdido ingresos y ha agregado que el 44% de los alojados en su albergue del Paseo de la Petxina de València han sido españoles, la mitad de ellos valencianos.

   El presidente de Casa Caridad, Luis Miralles, ha hablado, al resaltar el cambio de perfil detectado, de "personas con contratos precarios que los han perdido por la crisis económica derivada de la pandemia y que no lo vuelven a recuperar; familias que cuentan con recursos habitacionales pero que no pueden pagar el alquiler, las facturas o la alimentación".

   "El nuevo perfil está empezando a llegar en busca de ayuda. Se trata de gente que antes no necesitaba ningún tipo de recurso pero que ahora, por la pérdida de ingresos o en caso de tenerlos son insuficientes para llevar una vida digna, se han visto abocados a acudir a las ONGs", ha agregado Miralles. La entidad prevé que esta situación pueda continuar en los próximos meses.

   En cuanto a los mayores de 65 años que acuden a la entidad, la responsable de Trabajo Social, Cristina Sánchez, ha explicado que "son personas con situaciones muy diversas" que "han sufrido importantes pérdidas a lo largo de su vida". "El albergue supone un primer paso hacia la restauración de su proyecto de vida. Trabajamos en coordinación tanto con las entidades del tercer sector como con las administraciones públicas para ofrecer una solución global que implica muchas áreas (sanidad, empleo, vivienda, justicia)", ha apuntado.

   Por lo que respecta al perfil femenino, Sánchez ha comentado que se mantiene como uno de los colectivos al alza año tras año, al tiempo que ha afirmando que "la precariedad del mercado laboral, las responsabilidades familiares, la dificultad de acceder a una vivienda y la mayor vulnerabilidad hacen que mujeres que ahora están en albergues necesiten una atención especializada".

   La responsable de Trabajo Social ha destacado que el equipo especializado en este ámbito de Casa Caridad "realiza con un itinerario individualizado para dar respuesta a sus necesidades". Sobre la procedencia de los usuarios, la entidad ha insistido en el aumento de valencianos.

   Respecto a las personas extranjeras, la ONG ha señalado que en sus albergues siguen al alza los usuarios procedentes de Latinoamérica y ha detallado que actualmente el 24% de los usuarios de la entidad proceden de este territorio, especialmente de Colombia y Venezuela. "Estas personas llegaron en su momento solicitando protección internacional. Gran parte de ellos utilizan nuestros servicios hasta que encuentran una red de apoyo que les permita encontrar otra solución", ha expuesto Sánchez.

   "Con la llegada de la Covid-19 la atención en Casa Caridad tuvo que cambiar para poder dar solución efectiva a nuestros usuarios y a sus nuevas necesidades, y así lo hemos hecho. Hemos conseguido adecuarnos a las nuevas circunstancias, adaptando los servicios a la realidad que vivimos", ha subrayado Luis Miralles.

AYUDAS ECONÓMICAS

   La ONG ha resaltado, con motivo del Día de Casa Caridad que se celebra el 6 de marzo, la importancia de la labor realizada durante este año para seguir atendiendo a los más vulnerables. La gerente de la entidad, Guadalupe Ferrer, ha agregado que ante la imposibilidad de seguir la marcha habitual como consecuencia de la pandemia, se han adaptado "los servicios de comedor a la situación epidemiológica" y ha señalado que ante la falta de ingresos de muchas personas se han dado ayudas económicas a familias para alquileres, facturas u otros trámites.

   "Con estas nuevas medidas estamos ayudando a que las personas sigan teniendo una casa o habitación sin necesidad de acudir a los albergues sociales. Es una línea de prevención para que las personas continúen manteniendo sus hogares", ha manifestado Guadalupe Ferrer.

   Miralles ha comentado que "la pérdida de empleo durante los primeros meses de pandemia, la situación de Erte, la imposibilidad de encontrar nuevos trabajos o las dificultades para percibir rentas sociales ha generado que el perfil de la pobreza valenciana haya cambiado hacía unos rasgos más normalizados: personas con recursos habitacionales que han perdido el empleo y no tienen ingresos suficientes para mantenerse", ha insistido.

INSTALACIONES Y SERVICIOS ADAPTADOS

   La entidad ha explicado que ante el cierre del comedor social por la pandemia --reservado a uso exclusivo de los albergados-- se ofreció la alternativa de kits de alimentos con un reparto semanal para 600 personas, además de reformarlo para favorecer la seguridad. A esto se suma la remodelación en albergues, con espacios de aislamiento y las medidas higiénicas, y la modificación de protocolos en las escuelas infantiles.

   "Esta adaptación ha sido posible gracias al compromiso de las personas que trabajan en Casa Caridad que con profesionalidad han sabido adaptar cada uno de los servicios a las nuevas circunstancias, ofreciendo asistencia personalizada tanto por vía telemática como presencial cuando ha sido posible", ha dicho Ferrer, que ha valorado también el "ejemplo de comportamiento" de los usuarios.