VALENCIA 2 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Teatro Principal estrena hoy en Valencia el espectáculo 'Filomena Marturano', en el que la popular actriz Concha Velasco se pone en la piel, por segunda vez en su carrera, ya que protagonizó la misma obra hace 27 años, de una mujer "mediterránea y provocadora" creada por el dramaturgo italiano Eduardo de Filippo. El montaje que Velasco protagonizó en 1979 y el que ahora presenta en la sala valenciana mantienen el mismo texto y ambientación pero se ha añadido "la madurez y el crecimiento personal y profesional que he conseguido a lo largo de toda mi carrera", aseguró la actriz en rueda de prensa. 'Filomena Marturano' --una de las grandes obras de Eduardo de Filippo, un clásico del teatro del siglo XX-- reflexiona, en tono de comedia, sobre el matrimonio y la maternidad a través de la historia de una ex prostituta mantenida por su amante, interpretado por Héctor Colomé, que se rebela cuando éste pretende casarse con una mujer más joven. La dirección de la obra, que estará en cartel hasta el 12 de noviembre, corre a cargo de Angel Montesinos, la versión es de Juan José Arteche y en el reparto figuran, entre otros, Lucio Romero, Selica Torcal, Isidro García o Valeria Arribas.
Concha Velasco explicó que cuando el productor de la función, Juanjo Seoane, se puso en contacto con ella para montar juntos una obra su primera propuesta fue 'La Tía Tula' de Unamuno pero "yo no me encontraba preparada emocionalmente y le pedí volver a representar a Filomena Marturano'". Esta obra, de gran éxito teatral y cinematográfico gracias a su versión cinematográfica ('Matrimonio a la italiana), ofrece uno de los "mejores papeles" que puede obtener una actriz. De hecho, Sofía Loren o Judy Dench han sido algunas de la artistas que lo han encarnado.
Para Velasco, su éxito radica en que es un texto "tan bien escrito que el espectador siempre se sorprende aunque conozca la historia y se ríe y emociona cuando tiene que hacerlo". Agregó que "el teatro clásico permanece porque permanecen los sentimientos, el odio, el amor, los celos y la traición".
La actriz inscribió la función en el teatro de factura "más conservadora" aunque, paradójicamente levantó una importante polémica en su estreno al abordar temas como la prostitución o el aborto. De hecho, el Papa Pío XII pidió que se representara en el Vaticano y, después de ver la pieza, animó a Eduardo de Filippo a seguir trabajando con esta obra, en gran parte autobiográfica.
Concha Velasco destacó la relevancia como actor y dramaturgo del creador italiano que, "desgraciadamente", dijo, no es muy conocido en España. Lo achacó al hecho de que la mayoría de las adaptaciones al cine que se han hecho de sus obras, a excepción de 'Matrimonio a la italiana', "no han sido muy buenas". Además, consideró que sus trabajos son "muy teatrales, por lo que resulta muy difícil traspasarlos al cine y sacarlos a la calle".
La artista insistió en su admiración por Filippo y comentó que tuvo la oportunidad de trabajar con él en el filme italiano 'Viaggio di nozze all'italiana', "lo que me encantó porque yo ya conocía su obra como autor".
"A CARA LAVADA"
Para Velasco, interpretar casi tres décadas después a Filomena Marturano --ahora a "cara lavada" y no de forma "caricaturesca"-- le ofrece la oportunidad de demostrar el "crecimiento como mujer y actriz que he logrado". Durante su trayectoria, Concha Velasco ha trabajado "con los más grandes" pero, aún así, continúa esforzándose porque "no puedo permitirme a mis 66 años decepcionar a un espectador", recalcó. Al respecto, puso como ejemplo que ha dejado de fumar para evitar los fallos en la voz.
Otra de las diferencias que nota la artista entre los dos montajes es que antes "me costaba llorar y ahora lo que me cuesta es no hacerlo cuando Filomena cuenta su vida", afirmó.
El público, en cambio, "continúa igual", según Concha Velasco, que apuntó que lo único que ha variado es que en la actualidad "afortunadamente no hay censura y los espectadores son libres para elegir el espectáculo que deseen".
Sobre los aficionados valencianos opinó que son "muy agradecidos en el aplauso", al tiempo que "entendidos y expectantes, por lo que siempre hay que ganárselos".