VALENCIA 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Teatro de los Manantiales de Valencia pone en escena desde hoy y hasta el 29 de octubre el espectáculo 'Narciso', en el que la directora chilena Manuela Infante ofrece un despiadado retrato de la sociedad actual a través de la mirada de un adolescente y abordando temas como la depresión o el suicidio juvenil, según informaron hoy fuentes de la sala.
Tras mostrar durante las últimas semanas las creaciones valencianas más recientes, Teatro de los Manantiales toma el pulso de la escena internacional con 'Narciso', la última propuesta de la polémica directora chilena Manuela Infante, "vértigo teatral de alto voltaje en una contundente exploración de la angustia adolescente y un rotundo diagnóstico de la sociedad del bienestar", aseguraron las mismas fuentes.
La trama del montaje está protagonizada por Clemente --a quien da vida Rodrigo Sobarzo--, un niño bien de colegio privado, desencantado, apático y harto de sus padres se encierra en el baño mientras contempla su imagen en el espejo. Y con ese alter ego invertido que habita en el espejo comparte su soledad y su vacío, mientras considera la idea del suicidio.
Con sarcasmo y humor negro, en un ejercicio teatral al borde del abismo, la obra se plantea como una experiencia íntima y próxima en que los actores están al alcance de la mano del espectador. El fuerte trabajo físico de sus intérpretes --Rodrigo Sobarzo y Angélica Vial-- y una escogida banda sonora que incluye temas de la banda islandesa Sigur Ros contribuyen a pintar el retrato de toda una sociedad descreída y desengañada que ha creado unos jóvenes que han crecido educados por la televisión y la tecnología, consumidores voraces de la cultura pop.
Sin ninguna condescendencia, pasando de la carcajada a la tragedia y de la simpatía al horror, Narciso revisa el mito griego del joven que se enamora de sí mismo atraído por la belleza de su propio reflejo en el agua del río. La actualización de mitos clásicos permite bucear a su directora en la realidad de la depresión juvenil, "entendida como síntoma de la soberbia y egocentrismo de una clase adinerada de la cual proviene el protagonista, reflejo del hombre contemporáneo y de la llamada era del vacío, en un mundo actual que adolece de utopías, valores o destino histórico", manifestaron.
El nombre de Manuela Infante saltó a los titulares de la prensa chilena en el año 2002 con el estreno de su ópera prima 'Prat', que abordaba cuestiones tan espinosas como las relaciones entre la armada y el gobierno chileno. En medio del fuego cruzado entre instituciones promotoras de la libre expresión y grupos conservadores y amenazas de grupos neonazis, consiguió estrenar su primer trabajo.
Pese a su juventud, Manuela Infante es un nombre familiar en el mundo teatral chileno. Considerada en los medios como líder de una nueva generación teatral, Manuela Infante señala que sencillamente es parte de un grupo de personas que "tienen el deseo de hacer teatro seriamente, porque diez años atrás muy pocas compañías mezclaban en su trabajo la dedicación y la investigación", en palabras de la propia autora.