VALENCIA 18 Sep. (EUROPA PRESS) -
Los ocho lienzos de la Iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri de Valencia --atribuidos seis de ellos a José Vergara y los otros dos al taller de Vicente López-- volverán a ocupar su hueco en los lunetos de las capillas que hay a los dos lados del templo tras cinco meses de trabajos de restauración. La directora general de Patrimonio Cultural Valenciano, Paz Olmos, destacó "la profunda valencianidad" de los cuadros que representan a diferentes santos muy vinculados a la ciudad.
Así lo indicó hoy Olmos en la rueda de prensa de presentación de las obras en la que estuvo acompañada por el presidente de la Comisión Diocesana de Patrimonio Histórico Artístico, Jaime Sancho, la directora gerente del Institut Valencià de Conservació i Restauració de Béns Culturals (Ivacor), Carmen Pérez, y el párroco de la Iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri, Ramón Crespo.
En este sentido, la directora general de Patrimonio Cultural Valenciano subrayó que los ocho lienzos tienen "una intensa vinculación con Valencia" puesto que representan, a los patrones de la ciudad y del Reino San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer, este último nacido en Valencia junto a San Luis Beltrán. Todos ellos fueron, además de Santo Domingo de Guzmán --cuya figura también está representada en los cuadros-- miembros de la orden de los Dominicos cuya presencia histórica en la ciudad es "muy relevante y conocida", apuntó.
Asimismo, otro de los lienzos tiene como protagonista a San Esteban, cuya parroquia se encuentra a pocos metros de la que acoge estos lienzos. Las tres obras restantes representan a Santo Tomás, San Pablo Ermitaño y San Cristóbal. Estas dos últimas son las que se atribuyen a los talleres de Vicente López, mientras que la autoría de las restantes es de José Vergara.
Olmos consideró que la restauración de estos ocho lienzos dota de "un valor añadido" al patrimonio de una de las iglesias "más interesantes" del centro histórico de la ciudad, la iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri, que definió "como una joya del mejor barroco valenciano", cuya construcción se debe a las directrices de Tomás Vicente Tosca.
"ENCOMIABLE LABOR DE LOS BECARIOS"
Por su parte, Pérez destacó la "encomiable labor" de los siete becarios, pertenecientes al programa de restauración de bienes muebles de la Dirección General de Patrimonio, que han desarrollado el trabajo de restauración bajo la responsabilidad del jefe de servicio del Instituto, Julián Almirante, la coordinadora del proyecto, Isabel Martínez y la encargada del estudio histórico, Felisa Martínez.
La directora gerente del Ivacor señaló que ha sido un "trabajo muy duro" dadas "las pésimas condiciones de estas obras que no se habían restaurado nunca y que estaban "muy deteriorados". Así, explicó que por primera vez "se han bajado y se ha podido realizar una analítica y un estudio en condiciones".
Las becas que han permitido la restauración se iniciaron en julio de 2002 desde la dirección general de Patrimonio y a través de ellas se han formado "grandes profesionales", indicó Olmos. Este año, por primera vez, se han instalado los trabajos en los talleres provisionales del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración en el Museo de Bellas Artes, no como en años anteriores cuando la restauración se realizaba en las propias dependencias de la iglesia, lo cual "ha mejorado las condiciones", añadió.
Crespo señaló que estos lienzos forman parte del patrimonio cultural valenciano y "nos conectan con nuestras raíces, nuestras tradiciones y nuestra fe", porque representan "ocho puertas abiertas al cielo". El párroco de la Iglesia recordó, también, a José Ramón Otolá, párroco anterior del templo, fallecido recientemente, y que "durante sus más de 30 años de entrega cuidó todas las obras".