Actualizado 30/05/2008 14:31 CET

García-Gasco clausura mañana en Valencia la fase diocesana de canonización del obispo peruano Emilio Lissón

VALENCIA, 30 May. (EUROPA PRESS) -

El cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, presidirá mañana la clausura del proceso diocesano de canonización del obispo peruano monseñor Emilio Lissón Chaves, que murió en el destierro en Valencia en 1961, después de haber ayudado durante 13 años al entonces titular de la archidiócesis valentina monseñor Marcelino Olaechea, según informaron fuentes del Arzobispado en un comunicado.

El proceso fue abierto en septiembre de 2003 en la Catedral de Valencia, donde se inició la causa "por ser el lugar en el que el prelado peruano pasó los últimos años de su vida, murió y fue inicialmente enterrado", según explicaron fuentes de la comisión diocesana para las Causas de los Santos del Arzobispado, que ha logrado reunir más de 5.000 documentos en la instrucción. La apertura del proceso se realizó atendiendo la petición de numerosos obispos peruanos y españoles y de fieles que le conocieron en vida.

Monseñor Emilio Lissón, que fue arzobispo primado de Lima, colaboró 13 años con el entonces arzobispo de Valencia monseñor Marcelino Olaechea. En este tiempo, ayudó en la administración del sacramento de la confirmación, en las visitas pastorales y en las ordenaciones. Según el Boletín Oficial del Arzobispado y el Libro de Visitas de la Archidiócesis, monseñor Lissón administró un total 146.447 confirmaciones y 1.600 jóvenes recibieron de sus manos "las órdenes sagradas".

Nacido en Arequipa (Perú) en 1872, Emilio Lissón ingresó en la congregación de la Misión (Padres Paúles) y fue ordenado sacerdote en 1895 en París. El papa Pío X, hoy santo, le nombró obispo de la diócesis amazónica de Chachapoyas en 1909, donde desarrolló una gran labor evangélica. Tenía 37 años y recorrió todo su territorio diocesano, tanto en canoa como a pie ayudado por los nativos.

En 1918, con 46 años, Benedicto XV le nombró arzobispo de Lima, donde abrió cuatro seminarios menores, fundó un periódico cristiano, y visitó parroquias a las que no había acudido un prelado desde hacía más de 400 años, según han indicado.

Sin embargo, en 1931 se vio obligado a presentar la renuncia a su sede episcopal por presiones de las autoridades peruanas que le acusaron "sin fundamento alguno de injerencias en política, mala administración y poca formación teológica".

A pesar de que años después sus acusadores le pidieron perdón y reconocieron lo injusto de sus imputaciones, monseñor Lissón fue desterrado y estuvo confinado durante nueve años en la Casa Internacional que la congregación de la Misión tiene en Roma. A lo largo de ese tiempo estudió arqueología e historia eclesiástica y se dedicó a dar retiros espirituales.

En 1940 se le permitió venir a España invitado por el entonces obispo de Navarra, monseñor Marcelino Olaechea, que lo llevó con él a Valencia cuando fue nombrado arzobispo de esta diócesis. "Es un santo y de Valencia no sale ni vivo ni muerto", dijo monseñor Olaechea en cierta ocasión cuando le reclamaban de otros lugares de España la presencia del prelado peruano.

Monseñor Lissón permaneció en la diócesis de Valencia desde 1948 hasta su muerte en 1961, cumpliendo los encargos pastorales que le indicaba continuamente monseñor Olaechea. Según atestiguó el propio arzobispo de Valencia, durante esos años, Lissón "practicó en grado heroico las virtudes de caridad, humildad, obediencia y pobreza".

Monseñor Lissón falleció el 24 de diciembre de 1961 en el palacio arzobispal de Valencia, donde residía por expreso deseo de monseñor Olaechea. Fue enterrado en la catedral de Valencia y en 1991 los peruanos solicitaron el traslado de sus restos mortales a la catedral de Lima donde descansan en la actualidad. En la Seo valenciana se conservan su anillo, su pectoral y el cáliz con el que celebraba la eucaristía.

Con la documentación conseguida, los expertos crearon un "fondo especial" con el nombre de 'Fondo Lissón' en el archivo de la Congregación de la Misión. Después de clasificados más de 5.000 documentos existentes, "se ha realizado la investigación y se ha hecho la selección de escritos y documentos para la causa", han añadido.

Entre la documentación figuran escritos espirituales de monseñor Lissón, su correspondencia, discursos y guiones para la predicación, nombramientos recibidos y cargos desempeñados en su misión pastoral, hechos destacados de su vida, biografías así como artículos de prensa y comentarios "sobre su vida y fama de santidad", añadieron.

Tras la clausura de la fase diocesana, las cajas con dos ejemplares, trasunto y copia pública del proceso informativo diocesano, que junto a otra copia que se quedará en Valencia asciende a un total de 5.364 folios, serán entregadas en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.