Imagen de recurso de una joven y de alimentación de fruts y verduras - REMITIDA UV
VALÈNCIA 27 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Universitat de València (UV) ha participado junto a otras instituciones españolas en una investigación liderada por la Universidad de Granada en la que han encontrado una asociación entre la exposición durante la infancia a determinados plaguicidas no persistentes de uso actual y la edad de la primera menstruación (menarquia). Que un plaguicida sea no persistente implica que se degrada relativamente rápido en el medio ambiente y en el organismo.
El artículo, publicado en la revista Environmental Research, apunta que la exposición a fungicidas de la familia de los ditiocarbamatos, utilizados para prevenir enfermedades en los cultivos, se relaciona con una menarquia más temprana. En cambio, la exposición al clorpirifós, un insecticida empleado durante años en agricultura y actualmente prohibido en la Unión Europea, se asocia con una menarquia más tardía.
"Este estudio tiene especial relevancia, ya que es uno de los primeros en analizar de forma prospectiva la relación entre la exposición infantil a plaguicidas no persistentes de uso actual y la edad de la menarquia. Identificar los factores ambientales que pueden influir en la primera regla representa una prioridad para la salud pública, ya que una menarquia precoz se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, cardiovasculares o determinados tipos de cáncer hormonodependientes a lo largo de la vida", explica la investigadora Mª José López-Espinosa, profesora del departamento de Enfermería de la UV.
El trabajo se ha desarrollado en el marco del #ProyectoINMA (Infancia y Medio Ambiente), un estudio longitudinal que reclutó a mujeres embarazadas en diferentes territorios de España y sigue a sus hijos e hijas desde el embarazo hasta la actualidad, acumulando más de 20 años de observación, para investigar el impacto de los factores ambientales sobre la salud.
En esta investigación se analizaron muestras de orina de 506 niñas de entre 7 y 10 años procedentes de Asturias, Gipuzkoa, Sabadell y València, y se realizó un seguimiento hasta los 16 años para conocer la edad de aparición de la menarquia.
CONSUMO DE FRUTAS Y VERDURAS
La edad de la primera menstruación constituye un importante indicador del desarrollo puberal. Los plaguicidas no persistentes analizados forman parte de los llamados disruptores endocrinos, sustancias capaces de interferir en el funcionamiento normal del sistema hormonal. La principal vía de exposición a los plaguicidas de la población general es la alimentación, especialmente a través del consumo de frutas y verduras cultivadas con métodos convencionales.
La investigación ha contado con financiación del Instituto de Salud Carlos III y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), entre otras entidades.