La jueza procesa a un ingeniero y los dueños del hinchable de Mislata en el que murieron dos niñas en 2022

Sobresee la causa al técnico municipal al no ver responsabilidad y señala que la supervisión del Ayuntamiento era meramente potestativa

Archivo - Agentes de la Policía Nacional investigan la atracción hinchable de Mislata
Archivo - Agentes de la Policía Nacional investigan la atracción hinchable de Mislata- Rober Solsona - Europa Press - Archivo
Europa Press C. Valenciana
Actualizado: miércoles, 29 abril 2026 22:19

VALÈNCIA, 29 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Mislata (Valencia), Plaza número 4, ha procesado a un ingeniero y a los dueños del hinchable que salió volando en enero de 2022 por no estar correctamente anclado y provocó la muerte de Vera y Cayetana, dos niñas de 4 y 8 años, al tiempo que ha sobreseído el procedimiento abierto contra el técnico municipal al no ver responsabilidad penal.

Así se desprende de un auto, al que ha tenido acceso Europa Press, en el que la jueza acuerda continuar el procedimiento abreviado por dos delitos de homicidio por imprudencia grave contra un ingeniero y los dos dueños del castillo hinchable de Mislata que se voló con el viento en el año 2022.

Además, acuerda sobreseer la causa contra el técnico municipal de Mislata investigado al considerar que no existen indicios suficientes que permitan considerar que no cumplió "con todas y cada una" de las obligaciones que tenía en relación con la comprobación de la adecuación a normativa de la documentación acompañada a la declaración responsable presentada ante el Ayuntamiento, junto con el certificado de supervisión y montaje de las instalaciones emitido por el ingeniero técnico al servicio de la asociación de feriantes para el montaje y puesta en funcionamiento de las atracciones.

Los hechos se remontan al 4 de enero de 2022, día en que se instalaron unos hinchables en la calle Escultor Miquel Navarro, esquina con Plaza de la Libertad de Mislata, por la feria de Navidad y Reyes.

Una de las atracciones era la de 'Humor amarillo, la selva' que, tras darse una fuerte ráfaga de viento, fue zarandeada y sacudida de forma repentina en varias ocasiones, se elevó por la zona delantera y volcó. Varios niños quedaron atrapados en la colchoneta y otros salieron despedidos. Unos cayeron contra las camas elásticas contiguas al hinchable y dos niñas salieron proyectadas a una mayor distancia e impactaron, en la caída, contra el suelo. Finalmente fallecieron.

El hinchable era propiedad de dos de los procesados y, según recoge el auto, no se utilizaron cuerdas suficientes para sujetarlo. Además, los amarres utilizados fueron insuficientes, las cintas no estaban sujetas a puntos de sujeción que soportaran la fuerza exigida y estaban en mal estado. La mayoría eran cintas de ferretería que no estaban homologadas para soportar el peso.

"SE HABRÍA IMPEDIDO EL VUELO"

Así, la magistrada apunta que el castillo hinchable "pudo elevarse de su lateral derecho a causa de una ráfaga de viento al existir un incorrecto anclaje en el momento de los hechos". "De haber estado todos los anclajes sujetos con sus correspondientes cinchas --en buen estado de conservación y características adecuadas--, en la forma señalada y en puntos de sujeción adecuados o, al menos seis por módulo, se habría impedido el vuelo del mismo".

La jueza indica que los dueños del hinchable "no fueron diligentes en el correcto anclaje del hinchable y permitieron el montaje de la atracción a sabiendas de las consecuencias que pueden derivar de su desidia, sin ejecución correcta y sin supervisión de técnico".

En el momento de los hechos controlaba el aforo y pases al hinchable un varón joven de una edad próxima a los 18-20 años, de complexión delgada, piel morena, pelo negro y algo rizado y ojos oscuros que no ha sido identificado. Se desconoce qué conocimientos y formación tenía sobre el funcionamiento del hinchable. Los dueños no estaban en la entrada del hinchable en el momento que se levantó el viento.

Además, en cuanto a su ubicación, la feria de Navidad se instaló en un lugar diferente al indicado en el Proyecto técnico de instalación temporal con plan de actuación ante emergencias y protocolo de prevención Covid-19 para las atracciones feriales en la feria de fiestas patronales y navidades 2021 de Mislata aprobado por el Ayuntamiento.

El castillo se encontraba instalado a unos 70 metros del lugar donde debía estar. Este cambio de ubicación fue decisión de uno de los dueños del hinchable, "quien no se sujetó al proyecto ni a indicación del ingeniero contratado por él, no supervisando tal circunstancia por el mismo".

ESTABA EN ELCHE, NO EN MISLATA

Respecto al ingeniero, procesado en la causa, la jueza indica que fue quien firmó toda la documentación que permitía que la atracción pudiera tener actividad y ser instalada en diversas ferias. Sin embargo, no acompañó a su certificado de supervisión y dirección de montaje documento visual alguno de la situación donde se hallaba las atracciones revisadas; y no fue visto por el resto de feriantes que el día 2 de diciembre estaban en el recinto ferial ni respecto de cuyas atracciones tenía, igualmente, que emitir el correspondiente certificado.

Además, nadie le hinchó el castillo hinchable a fin de que se verificase el correcto estado del mismo; la atracción en cuestión no quedó identificada correctamente, dándose unas dimensiones que no eran coincidentes con las reales; tampoco se comprobó la existencia de los puntos fijos de estructuras resistentes o disponibilidad de lastres adecuados donde fijarse los anclajes ni si estos tenían la resistencia adecuada; ni se realizó mención alguna al cambio de ubicación del hinchable.

Junto a ello, la jueza resalta que el día de la fecha que hace constar en su certificado como día que efectuó la inspección, el posicionamiento de su terminar móvil fue ubicado en la localidad de Elche (Alicante), no en Mislata.

"Su falta de supervisión de las atracciones y la ubicaciones de las mismas le otorgó toda libertad --a uno de los dueños-- sobre el cambio de la ubicación de las atracciones sin sujeción a proyecto ni supervisión por un experto con conocimientos técnicos que examinase la viabilidad técnica del cambio, permitiendo además, con la dejación de sus obligaciones, que los propietarios de cada atracción las instalase como quisiesen", apostilla.

SIN RESPONSBAILIDAD PARA EL TÉCNICO

Respecto a la intervención del técnico investigado en los hechos, la magistrada recoge la normativa de la Generalitat en cuanto a la instalación de este tipo de atracciones y señala que la misma indica que "si así procede", el consistorio puede inspeccionarlas, "si así lo considera oportuno o conveniente o si sus medios lo permiten".

De esta forma, no existía la obligación de inspeccionar la atracción de Mislata previa a su apertura, siendo la mera presentación de una declaración responsable, como fue emitida por el ingeniero, título "suficiente" para poder aperturar la atracción, sin más trámites. "De forma que siendo la supervisión por parte del Ayuntamiento meramente potestativa y discrecional, no puede su falta de realización devenir en la exigencia de responsabilidades penales", apostilla.

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