Les Arts se rinde ante la maestría de Plácido Domingo y el intenso dramatismo del 'Don Carlo' de Verdi

La ópera subió a escena un juego de luces impactante para recrear el monasterio
MIGUEL LORENZO
Actualizado 10/12/2017 10:01:29 CET

La polémica por la dimisión de Livermore planea sobre el inicio de temporada al arrancar la representación con "un aplauso por el maestro", a petición de una persona del público

VALÈNCIA, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -

La temporada de abono del Palau de Les Arts de València ha arrancado este sábado con un coliseo rendido ante la maestría de Plácido Domingo y el intenso dramatismo del 'Don Carlo' de Giuseppe Verdi, cuyo elenco se llevó una larga ovación del público, puesto en pie para aclamar y reconocer con voces de 'bravo' a los intérpretes.

Con Les Arts lleno al completo, 'Don Carlo' es la primera obra de la temporada de abono del coliseo, que ha vivido esta semana la polémica por la dimisión el pasado martes del ya exintendente, Davide Livermore, una situación que planeó en dos momentos de la representación.

La primera, antes del inicio, cuando una voz femenina pidió en voz alta "un aplauso para el maestro Livermore", que fue secundado por el público, y tras el descanso y previo al comienzo, cuando un grito masculino criticó al titular de Cultura, Vicent Marzà, sin nombrarle: "conseller cobarde", que también fue secundado con aplausos. Livermore asistía al pase desde un palco; Marzà no, ni tampoco confirmó su presencia ningún alto cargo de su departamento.

Con una escenografía muy efectista y un juego de luces impactante, los intérpretes desplegaron sus "voces extraordinarias" sobre el escenario, como así las definió recientemente el propio Plácido Domingo, quien se llevó la ovación de la noche como Rodrigo, el marqués de Posa, seguido de Alexander Vinogradow, en el papel de Felipe II; Violeta Urmana, como la traidora princesa Eboli; María José Siri, interpretando a Elisabetta di Valois; Andrea Carè como el infante Don Carlo y Marco Spotti representando al temible Gran Inquisidor.

Muy ovacionado resultó también el director musical, Ramón Tebar, el primer valenciano que inaugura la temporada de abono del coliseo operístico en sus 12 años de historia y que ya tras el descanso fue reconocido con un fuerte aplauso por parte del público por su dirección de la Orquestra de la Comunitat Valenciana. Igualmente, el Cor de la Generalitat y los encargados del montaje de la escenografía e iluminación, que acompañaron a los intérpretes en el escenario para recibir el reconocimiento del público a su trabajo.

BLOQUES EN MOVIMIENTO

La escena estaba compuesta por grandes bloques grisáceos simulando hormigón, que se movían para configurar las escenas y cambiar las dimensiones del espacio, haciendo posible recrear la atmósfera del claustro del monasterio de Yuste, donde empieza y acaba la representación, los jardines de la reina en Madrid, dependencias reales en el Palacio, plazas públicas con el pueblo en lo alto, una cárcel o incluso una hoguera donde la Inquisición culminaba uno de sus autos de fe.

Todo ello, con una impactante iluminación capaz de modificar atmósferas para hacer notar el paso del día, la fuerza de la luz de la hoguera, la semioscuridad de la mazmorra o dar una mayor tenebrosidad si cabe a la figura del Gran Inquisidor, con un halo blanco que resaltaba más su temible figura. Ayudado por un soberbio vestuario a cargo de Dagmar Niefind, con pocas notas de color sobre el blanco y el negro pero muy visuales: el rojo del clero y el verde del vestido de la princesa de Eboli.

Plácido Domingo ya lo expresó en la rueda de prensa de presentación de 'Don Carlo': se trata de una ópera, la primera ya completa de Verdi, con un dramatismo "tremendo" y una producción "muy intensa", en la que no hay que juzgar si la historia es verdadera o no, que el público reconoció con gritos de 'bravo' a lo largo de la representación. Como, musical y escénicamente, cuando Rodrigo le dice a Felipe II que no sea como Nerón; en el momento en que el rey está solo en su habitación o cuando la Princesa de Éboli pide piedad a la reina por su doble traición.

NUEVA TEMPORADA

El Palau de les Arts arranca de esta manera una temporada en un ambiente enrarecido por la sorpresiva dimisión el pasado martes del hasta esta semana intendente del espacio cultural, Davide Livermore, quien anunció que abandonaba el cargo --que ocupaba desde enero de 2015 en sustitución de Helga Schmidt, a quien se le ha abierto ya juicio oral por supuestas irregularidades duranet su gestión-- a causa de las "trabas administrativas" que, a su juicio, hacen "imposible" el cumplimiento de la tarea para la que fue contratado.

"¿Hay un deseo consciente o inconsciente de cerrar el Palau de Les Arts. Y si lo hay, consciente o inconsciente, no voy a ser cómplice", aseveraba el director de escena italiano en una rueda de prensa en la que estuvo arropado por decenas de trabajadores del teatro y a la que también asistió Plácido Domingo quien calificó de "golpe tremendo" la marcha del regista de Turín.

Por su parte, desde la Conselleria de Cultura recordaban a Livermore que cuando firmó su contrato ya conocía las incompatibilidades a la hora de conjugar la intendencia con sus proyectos en producciones en otros teatros. La administración valenciana ha anunciado ya que se aprobarán unos nuevos estatutos para el coliseo que incluyen, entre otras novedades, la eliminación de las actuales figuras de intendente y director económico-administrativo que se sustituirán por la de dirección artística --que saldrá a concurso público en 2018-- y la de dirección general.

La temporada de abono de Les Arts está marcada por óperas "que hablan de hoy" y la presencia de estrellas de la lírica, según se destacó en la presentación del programa. Uno de estos divos, habitual en el escenario valenciano, Gregory Kunde, regresará en febrero para interpretar al pescador inglés 'Peter Grimes', en la ópera homónima de Benjamin Britten, uno de los primeros éxitos del compositor inglés. Christopher Franklin vuelve al foso para ofrecer el tercer Britten para la OC.

Ya en el mes de marzo, los artistas del Centre Plácido Domingo protagonizan en el Teatre Martin i Soler 'Il mondo della luna', de Haydn, con dirección escénica de Emilio Sagi. A finales de ese mismo mes, el centro operístico recupera una de las óperas de juventud de Giuseppe Verdi: 'Il Corsaro', con el joven tenor estadounidense, Michael Fabiano, una de las "sensaciones" del momento.

En mayo, el podio de la Sala Principal recibirá a Nicola Luisotti, director de la Opera de San Francisco, para 'Tosca', de Puccini, protagonizada por la diva armenia Lianna Haroutounian y en un montaje del propio Davide Livermore para el Teatro Carlo Felice de Génova.

Por su parte, Roberto Abbado estrenará 'La damnation de Faust', de Berlioz, con el tenor canario Celso Albelo y el bajo burgalés Rubén Amoretti como protagonistas. Damiano Michieletto, uno de los registas del momento firma esta nueva coproducción de Valencia con la Ópera de Roma y el Teatro Regio de Torino. Además, El Auditori acogerá el 24 y 28 de junio la última ópera que dejó escrita Mozart, 'La clemenza di Tito', en versión de concierto-espectáculo