VALÈNCIA 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un estudio liderado por la Universitat de València (UV), en colaboración con científicos de la Universidad de Princeton, muestra que los epibiontes --pequeños organismos que viven sobre la piel de los delfines-- pueden ayudar a detectar cambios en sus poblaciones tras las dos grandes epidemias de morbillivirus registradas en el Mediterráneo desde el año 1990, según ha informado la institución académica en un comunicado.
En la última década del siglo XX se detectó el primer episodio masivo de mortalidad de delfines listados del Mediterráneo (Stenella coeruleoalba) causado por el morbillivirus de los delfines (DMV).
Hasta ahora se han registrado dos de estos brotes que provocaron la muerte de numerosos individuos en distintas zonas del Mediterráneo. Sin embargo, "su impacto a largo plazo sobre la abundancia de la especie seguía siendo difícil de evaluar y la principal razón era la falta de estimaciones fiables de población que cubrieran amplias áreas geográficas y periodos prolongados de tiempo", ha destacado Sofía Ten, investigadora posdoctoral de la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBIBE) de la (UV) y primera autora del artículo publicado en la revista Journal of Animal Ecology.
Para superar esta limitación, un equipo investigador de la Universitat, en colaboración con científicos de la Universidad de Princeton, exploró una vía alternativa: utilizar a los epibiontes, organismos que viven adheridos a la superficie del cuerpo de otros animales, como indicadores indirectos de cambios en la población de sus hospedadores.
Los resultados obtenidos en el estudio sugieren que las reducciones en las poblaciones de delfines listados asociadas a los brotes de morbillivirus probablemente provocaron efectos en cascada sobre los epibiontes más especializados, especialmente Xenobalanus globicipitis y Syncyamus aequus. "Estos organismos, al depender más estrechamente de los delfines listados, reflejan con mayor claridad los cambios en la abundancia de su hospedador", ha apuntado Ten.
De aquí se deduce que el seguimiento a largo plazo de epibiontes específicos podría convertirse en una herramienta útil para inferir cambios en poblaciones de especies marinas difíciles de monitorizar directamente. Así pues, "cuando los datos de abundancia son escasos o discontinuos, estos pequeños organismos pueden ofrecer pistas valiosas sobre la salud y la evolución de las poblaciones de sus hospedadores en el ecosistema mediterráneo", ha apostillado la investigadora valenciana.
TRES CRUSTÁCEOS EPIBIONTES
Según ha explicado Sofía Ten, el estudio se centró en tres crustáceos epibiontes que suelen encontrarse en la piel o en las aletas de los delfines listados: el percebe Xenobalanus globicipitis, el anfípodo Syncyamus aequus y el copépodo Pennella balaenoptera. Estas especies presentan distintos ciclos de vida y diferentes grados de dependencia de sus hospedadores.
Mientras que algunas están estrechamente asociadas al delfín listado, otras pueden parasitar o colonizar diferentes especies marinas. Esta diferencia permite que sus tendencias a largo plazo reflejen de manera distinta las variaciones en las poblaciones de delfines.
Para investigar esta relación, el equipo científico combinó análisis de datos históricos con herramientas de modelización ecológica. En primer lugar, se analizaron registros de presencia de epibiontes recopilados entre 1980 y 2023 mediante Modelos Aditivos Generalizados (GAM), una técnica estadística que permite identificar tendencias temporales en datos ecológicos complejos.
Posteriormente, se desarrolló un marco teórico en dos etapas. En la primera, se utilizó un modelo epidemiológico del tipo SIR para estimar el impacto demográfico de los dos brotes de morbillivirus bajo diferentes escenarios, teniendo en cuenta variables como la mortalidad causada por la enfermedad y la duración del periodo infeccioso.
En la segunda etapa, las estimaciones del descenso poblacional de los delfines se incorporaron a un modelo mecanicista que simulaba cómo estas variaciones en la abundancia del hospedador podían influir en las poblaciones de epibiontes.
COLABORACIÓN INTERNACIONAL
El estudio, aunque dirigido por el Instituto Cavanilles de la UV, es fruto de una colaboración entre la Universitat de València y la Universidad de Princeton. El muestreo de delfines varados en el Mediterráneo se realizó a través de la Red de Varamientos de la Comunitat Valenciana, mientras que los datos fueron recolectados en las instalaciones de la Unidad de Zoología Marina del Cavanilles.
El estudio científico cuenta con el apoyo y la financiación del proyecto VARACOMVAL de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) NextGeneration EU; del Servicio de Vida Silvestre y la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Infraestructuras y Territorio de la Generalitat Valenciana; y de la Generalitat Valenciana [proyecto CIAICO/2024/110]; y de la UV [ayuda predoctoral UV-INV-PREDOC15-265927].