VALÈNCIA, 16 (EUROPA PRESS)
Las obras de la Línea 10 de Metrovalencia, la antigua T-2 y el trazado que unirá el centro de València con el barrio de Natzaret, se retomarán el próximo mes de abril con la construcción de la rampa de conexión entre el tramo subterráneo y el de superficie en la estación de la calle Amado Granell de esta ciudad y la prolongación tranviaria hasta Hermanos Maristas, así como con la construcción al aire libre de la parada con este nombre.
Así lo han avanzado este miércoles el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y la consellera de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, María José Salvador, en un acto celebrado junto al alcalde de la capital valenciana, Joan Ribó, en el barrio de Natzaret para anunciar el reinicio de las obras de la L-10. A la presentación ha asistido también la secretaria del PSPV en la ciudad y portavoz de esta formación en el Ayuntamiento, Sandra Gómez, otros ediles y cargos de la administración autonómica.
El tramo en el que se reanudarán los trabajos para concluir este trazado corresponde a la primera parte de las cinco en las que se ha dividido la ejecución de la obra, teniendo en cuenta que esta es la única que se ha licitado hasta el momento, ha precisado la consellera. Esta licitación se llevó a cabo por 4,8 millones de euros el pasado mes de noviembre, con la previsión de que las obras se retomaran en el primer trimestre de 2019.
"Después de completar la redacción de los distintos proyectos, se adjudicará en febrero la construcción del tramo comprendido entre la rampa de salida de Amado Granell hasta la primera parada en superficie, en Hermanos Maristas, conectando con la plataforma ya construida en su momento, que tiene continuidad hasta Natzaret", ha explicado Salvador.
La titular de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio ha agregado que los otros cuatro proyectos pendientes se licitarán a partir del mes de marzo y ha detallado que contemplan la arquitectura y equipamiento de paradas y estaciones, con una inversión de 28 millones; la electrificación y subestaciones, con 8 millones; la señalización y comunicaciones, con 7 millones, y la construcción de los talleres y cocheras provisionales, con 3 millones.
María José Salvador ha resaltado que la ejecución de la antigua T-2 comenzó en 2006 y "se paralizó cinco años más tarde", en 2011, porque el "anterior Gobierno valenciano, del PP, dejó el proyecto sin dotación presupuestaria".
Tras ello, ha valorado que se haya recuperado "un proyecto arrinconado" y ha subrayado que ha sido el Ejecutivo autonómico que preside el socialista Ximo Puig "el que ha retomado la iniciativa" y ha hecho efectiva "la voluntad de impulsar el proyecto a pesar de las dificultades financieras". "Era un contrato con la ciudadanía y un compromiso", ha dicho.
INVERSIÓN TOTAL DE 50 MILLONES
Tanto la consellera como el presidente de la Generalitat han comentado que la conclusión de la L-10 contempla una inversión total de 50 millones de euros --30 procedentes de la administración autonómica y 20 de la Unión Europea a través de los Fondos de Desarrollo Regional (Feder)-- y está prevista 2021.
María José Salvador ha explicado que el proyecto de esta línea de Metrovalencia contará con una única fase --calle Alicante-Natzaret-- aunque inicialmente se contemplaban dos y ha apuntado que ha sido así porque la redacción de los proyectos ha permitido "acelerar la inversión".
La Línea 10 tendrá un recorrido de más de cinco kilómetros entre la calle Alicante, en el centro de València, y el barrio de Natzaret y contará con ocho estaciones, tres de ellas subterráneas, como ha apuntado la consellera.
Los responsables autonómicos y el alcalde de València han valorado que este trazado pueda llevarse a cabo y ser "en dos años una realidad" y así asegurar la conexión del barrio de Natzaret con el centro de la ciudad, contribuir a su "integración" y "mejorar la movilidad y conexión" de sus vecinos.
"UN ANTES Y UN DESPUÉS"
En esta línea, Salvador ha considerado que la ejecución de la L-10 "marcará un antes y un después en el desarrollo del transporte público ferroviario y tranviario" y ha afirmado que tiene "una significación especial" por lo que respecta a la "expansión futura" de Natzaret, a su "conexión con el centro de la ciudad" y a la "apuesta por el transporte público".
Ximo Puig ha expresado la "satisfacción" del Consell por anunciar para abril el reinicio de las de la L-10 de Metrovalencia, una actuación "prioritaria para los valencianos" que coincide con el "objetivo" de la Generalitat de "coser València y el resto de la Comunitat Valenciana". Frente a esta postura, el presidente ha censurado la "lamentable herencia recibida" del PP, "elefantes blancos sin uso y sin ningún tipo de planificación ni inversión".
Puig ha subrayado el trabajo de la actual administración autonómica y de la local en València para dar a esta ciudad "una nueva perspectiva de lo que tiene que ser una ciudad integrada", lejos de una concepción "centralista" para la capital valenciana. En este sentido, ha aludido a iniciativas para "reforzar" Natzaret como la conexión con la Ciudad de las Artes y las Ciencias o la nueva ciudad deportiva del Levante UD.
"Estas actuaciones dibujan un nuevo imaginario, la conexión entre lo que se había situado en la periferia y el centro y la modernidad", ha declarado, tras lo que ha anunciado que en las próxima semanas se dará a conocer el Plan de Movilidad Sostenible del área metropolitana de València, un espacio "fundamental".
HACIA LA MARINA Y EL CANYAMELAR
Por su lado, Joan Ribó, ha valorado que Natzaret esté ante "un punto de inflexión" para terminar con su "aislamiento" y favorecer su "integración" y ha destacado en ese camino la labor del "heroico movimiento vecinal" y de "gobiernos progresistas" en el Ayuntamiento y la Generalitat. El alcalde ha mostrado su deseo de que la L-10 continúe su trazado hacia La Marina, la terminal de pasajeros del puerto y la red de Metrovalencia que llega al Canyamelar.