Fotograma de 'Rojo' - ACONTRACORRIENTE
MADRID, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -
El cineasta argentino Benjamín Naishtat considera que es "fundamental" defender una memoria histórica a nivel global "que pertenezca a la sociedad" y no "a intereses particulares" para "frenar el fascismo" que, a su juicio, está volviendo "por todos lados".
Así lo ha asegurado en una entrevista con Europa Press con motivo del estreno en España este viernes 2 de agosto de su tercer largometraje, 'Rojo', un thriller ambientado en la Argentina de los años 70 que narra la "complicidad de la sociedad" con la violencia y las desapariciones ocasionadas por el "auge de la última dictadura militar" del país.
"Cada lugar tiene su experiencia. En el caso argentino hay un trabajo muy fuerte por conservar la memoria histórica, la sociedad no ignora, pero hay fuerzas políticas como el actual gobierno que sí lo hacen. En España, por ejemplo, están resurgiendo partidos franquistas y tienen escaños, así que es fundamental que se realice un ejercicio de memoria", ha apostillado en este sentido.
'Rojo', ganadora de la Concha de Plata a Mejor Dirección, Mejor Fotografía y Mejor Actor en el último Festival de San Sebastián, comienza con el enfrentamiento entre un hombre "extraño", interpretado por Diego Cremonesi, recién llegado a una tranquila ciudad argentina, y Claudio, el personaje de Darío Grandinetti, un reputado abogado. La comunidad apoya a Claudio y el hombre es expulsado del bar, pero espera al abogado y a su mujer a la salida, un hecho que obliga a Claudio a escoger "un camino sin retorno".
Naishtat ha explicado que el filme se centra en una época "que ha dado forma al presente argentino", al tiempo que ha destacado la importancia de "seguir indagando" en ella para "comprender qué pasó".
Asimismo, sostiene que uno de sus objetivos es que la película sea un "aviso o recordatorio" para que los espectadores conecten con situaciones actuales, como "el tratamiento inhumano de los inmigrantes en Estados Unidos", así como una manera de entender la "importancia de la complicidad entre la sociedad en ciertos momentos históricos".
Por su parte, Grandinetti, que da vida a Claudio, considera que la película "no pone en alerta", sino que recuerda una situación "que se ocultó" y que resurgió "con la fuerza de los líderes que legitiman a aquellos que opinan que quieren matar a todos los inmigrantes".
El actor sostiene que, en su opinión, el mensaje que transmite el filme, es que la ultraderecha "está ahí y nunca se fue".
"LA DERECHA TRABAJA PARA QUE LA MEMORIA HISTÓRICA SE OLVIDE"
Grandinetti ha subrayado que, a su juicio, la derecha y el liberalismo "trabajan para que la memoria histórica se olvide y se borre" porque "parece que todo empieza a partir de que ellos llegan al poder".
En este sentido, ha destacado el papel "fundamental del cine" y considera que debería funcionar "mejor" en la transmisión de la memoria histórica, por lo que ha resaltado la necesidad de que se "apoye en esa dirección" y "deje de regirse" por el valor "comercial del mercado".
Asimismo, el actor ha confesado que, a su juicio, el cine no es el único elemento que debe fomentar la memoria histórica, resaltando el papel de los medios de comunicación.
Por su parte, Naishtat sostiene que el audiovisual es una herramienta que permite "crear imaginarios propios" que transmitan a las generaciones actuales lo que ocurrió a lo largo de la historia, con el fin de "reflexionar sobre la oscuridad" de algunas épocas.
"El cine es un arte que crea nuestros imaginarios y es importante que tengamos una idea propia sobre lo que pasó en Argentina y en America Latina porque todo eso forma parte de la memoria histórica", ha apostillado.
El cineasta ha explicado que 'Rojo' tiene como objetivo llegar también a un público fuera de Argentina porque contiene un "imaginario popular común", en el que destacan los crímenes policiales, las comunidades con secretos, complicidades y "pequeñas redes de poder" que "se pueden extrapolar a cualquier lugar".
Así, tanto Naishtat como Grandinetti consideran que cada espectador, independientemente de su lugar de procedencia, tiene la tarea de "reflexionar" acerca de la "violencia oculta y subyacente" que muestra el filme. "El espectador europeo conoce muy bien las etapas de violencia, es algo anterior a los años 70, así que espero que la película sirva para reflexionar", ha subrayado Grandinetti.
El director ha indicado que su intención era que el público identificase a Claudio, el personaje de Grandinetti, como "el bueno" en un primer momento para revelarle, a medida que avanza la película, que en realidad es el personaje que está "en el centro de todo lo malo que está ocurriendo en esta época". "Darse cuenta de que el personaje de Darío es el malo es como un balde de agua fría para los espectadores", ha señalado.
Por su parte, Grandinetti ha confesado que no le resultó "complicado" adentrarse en este personaje porque es un personaje de clase media acomodada "al que le importa un pito el otro".
"No me costó saber a dónde tenía que apuntar, el personaje de Claudio era muy reconocible: un hombre con dinero, cómplice del golpe de estado, al que le importan un pito los demás. Esto se puede aplicar a la actualidad porque a la derecha no le importa nadie, para ellos quien nace rico, muere rico y quien nace pobre, muere pobre. Esa es su filosofía", ha concluido.