MADRID 12 Nov. (EUROPA PRESS) -
La película islandesa 'Rams (El valle de los carneros)' llega este viernes a la cartelera española después de haberse convertido en la gran triunfadora de la Seminci de Valladolid, y tras haber sido nominada a Mejor Película junto a las cintas 'Langosta' y 'Mustang' en los Premios del Cine Europeo, que se fallarán el próximo 12 de diciembre en Berlín, y haber obtenido el premio Un Certain Regard del Festival de Cannes.
"Llevamos mucho tiempo luchando para hacer películas, el éxito del cine islandés se debe a que llevamos mucho tiempo luchando para poder rodar", ha manifestado su director, Grímur Hákonarson, durante una entrevista concedida a Europa Press.
Eso sí, el país "es tan pequeño" que se ven obligados a recurrir al extranjero para tener unos fondos mínimos que les permitan llevar a cabo el rodaje. En este caso, junto a Islandia participa también en la producción de este filme Dinamarca.
El éxito de Hákonarson no llega solo. Otro compatriota, Rúnar Rúnarsson, se alzó con la Concha de Oro en la pasada edición del Festival de San Sebastián gracias a la cinta 'Sparrows'. Junto a él ha rodado varios cortometrajes durante su adolescencia, por lo que estas victorias se viven como un logro casi familiar, tal y como ha indicado.
Sin embargo, ha matizado que el Gobierno islandés no ha apoyado el cine nacional y que, en todo caso, se han producido recortes en las ayudas. "Después de la gran crisis hemos tenido problemas y además no hemos sido muy afortunados con los ministros de cultura", ha lamentado.
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La fórmula de esta 'Rams (El valle de los carneros)' se enmarca en un enclave rural y se viste de una atmósfera muy local, pero aborda un tema universal que, en palabras del director, tiene la capacidad de parecer "atractiva para todo el mundo".
Esta cinta se acerca a la historia de Gummi y Kiddi, dos hermanos que llevan más de 40 años sin hablarse y que se dedican a la cría de carneros Bolstadar, que les dan grandes alegrías en competiciones por su calidad, en un remoto valle de Islandia convertido en un personaje más de la cinta.
El carnero, animal considerado habitualmente "muy cabezota", simboliza el modo de ser de ambos hermanos, según ha explicado, y las ovejas se han convertido en un medio tradicional "fundamental" para sobrevivir. Por ello, esta película también se convierte en una reflexión sobre la amenaza de la ruptura con la tradición.
Al igual que sus anteriores proyectos cinematográficos, Hákonarson vuelve a recurrir al humor como una herramienta destinada a equilibrar el drama que se respira en esta historia.
"Una vez terminé la película pensé que quizás era demasiado divertida y que eso le restaba profundidad. Es algo muy difícil, me tomo mucho tiempo para hacerlo", ha confesado, aunque ha precisado que la esencia de esta historia es "triste y alegre" al mismo tiempo.