José Luis Guerin: "No he hecho nada para vivir en una sociedad confortable. ¿Cómo le voy a negar esa suerte a otros?"

Lamenta la "rivalidad" que se percibe del mundo del cine: "Se ven las películas como si fuesen competiciones automovilísticas"

El cineasta José Luis Guerín posa para Europa Press, a 10 de febrero de 2026, en Madrid (España). Guerin cuante con una larga trayectoria profesional que le ha valido el reconocimiento por su estilo poético y reflexivo. Con su largometraje ‘En construcció
El cineasta José Luis Guerín posa para Europa Press, a 10 de febrero de 2026, en Madrid (España). Guerin cuante con una larga trayectoria profesional que le ha valido el reconocimiento por su estilo poético y reflexivo. Con su largometraje ‘En construcció - Alejandro Martínez Vélez - Europa Press
Europa Press Cultura
Publicado: martes, 10 febrero 2026 16:35

   MADRID, 10 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El cineasta José Luis Guerin estrena este viernes 13 de febrero 'Historias del buen valle', documental con el que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián y en el que recoge las historias y vivencias de los vecinos de Vallbona (Barcelona), un barrio formado tanto por españoles llegados de otras zonas del país como por población migrante de distintos lugares del mundo.

   "Yo defiendo todas las medidas que sean generosas con la gente que viene de fuera porque yo no he hecho nada para vivir en una confortable. Simplemente he tenido esa suerte, pero ¿cómo le puedo negar a otro que pueda acceder a un mínimo de servicios y de coberturas sociales? ¿Qué ética me asiste a negar a los otros que vienen de lugares terriblemente desfavorecidos a poner este coto?", ha asegurado el realizador en una entrevista con Europa Press en la Cineteca de Matadero (Madrid).

    Aunque Guerin define Vallbona como una "aldea global", en la que se hablan hasta doce idiomas, reconoce que en el barrio se viven situaciones de racismo, también entre quienes llegaron primero. "Es muy doloroso ver cómo los primeros que llegan en condiciones muy precarias y que han conseguido un mínimo de confort sienten, en muchos casos, un recelo terrible hacia los que están llegando ahora, por la incapacidad de proyectarse en el otro", ha explicado. En este contexto, sostiene que para los vecinos más nuevos la propuesta del Gobierno de regularizar de forma extraordinaria a personas migrantes supone "un alivio".

   El cineasta ha explicado que el punto de partida de 'Historias del buen valle' nace de un encargo museístico del MACBA (Museu d'Art Contemporani de Barcelona) para una exposición sobre barrios desfavorecidos de Barcelona, en la que participaron doce creadores de distintas disciplinas. Al finalizar ese encargo, relata que sintió el deseo de seguir desarrollando y profundizando su relación con el barrio. "Ese lugar, tan pequeñito, escondido, humilde que encerraba una serie de metáforas de nuestros días muy potentes. Nos recuerda que todas las ciudades en algún momento fueron construidas en el campo, con la pugna que eso supone entre civilización y naturaleza", ha expresado.

   A partir de ahí, Guerin fue detectando otros aspectos que le animaron a convertir ese trabajo inicial en un largometraje. Uno de ellos es la idea de "aldea global", lo que permite que ese lugar funcione "como un eco del mundo entero", además de constatar "cómo condicionan el urbanismo y la arquitectura las relaciones humanas".

   Los protagonistas de esta historia son los propios vecinos, a los que Guerin preguntó '¿qué debería mostrar una película sobre el barrio de Vallbona?'. De este modo, subraya que no se trata solo de una película "sobre ellos", sino también "hecha con ellos". "Son las miradas de los vecinos las que le han ido abriendo los horizontes y las perspectivas del filme, hasta el punto de que, aunque no lo sepan, son los dialoguistas y en buena medida coautores de la obra", ha indicado.

   En este sentido, Guerin reivindica "la potencia cinematográfica" de la vida ordinaria. "Yo creo que no hay materia más cinematográfica que lo que oculta lo cotidiano", ha señalado, a la vez que critica que muchas películas "se lían muchísimo con temas muy complicados" cuando, a su juicio, "el gran espectáculo, si se sabe mirar bien, está contenido en la vida cotidiana".

    "Lo más útil de viajar es renovar la mirada sobre tu propia calle porque a fuerza de transitarla acabas por no verla. El viajero es capaz de sorprenderse ante motivos muy cotidianos que están a pie de calle. Estamos obligados a renovar la mirada para recuperar ese asombro frente a lo que oculta la vida cotidiana", ha manifestado.

UN MISMO BARRIO, DOS REALIDADES

   Durante la entrevista, Guerin describe Vallbona como un territorio atravesado por dos realidades que conviven sin llegar a encontrarse del todo. Por un lado, están los vecinos mayores que son los primeros que llegaron y construyeron sus propias casas y que vivieron "una experiencia muy solidaria, muy comunitaria, muy de memoria compartida del barrio".

   Frente a ellos se alza lo que denomina "nueva ciudad dormitorio", con edificios que acogen a personas llegadas a través de políticas sociales de vivienda, a familias desahuciadas o a jóvenes que no pueden asumir los alquileres de otros barrios. "Estos utilizan el barrio como ciudad dormitorio, se limitan a dormir y toda su vida laboral y social se desarrolla en el centro", afirma. Esta situación deja el barrio "con pocos espacios de encuentro reales entre unos y otros".

   "En Vallbona lo que falta es interacción entre esos grupos. En la película se ve que hay muy poca interacción, ya que los gitanos están con los gitanos o los portugueses con los portugueses. Son grupos cerrados que apenas confluyen", precisa. A su juicio, en la película se perciben conflictos identitarios, similares a los "conflictos del mundo", marcados por "el crecimiento de los nacionalismos y sus políticas excluyentes que están propagándose en todas partes".

PREMIOS GOYA

   Preguntado por los Premios Goya, que este año se celebran en Barcelona el próximo 28 de febrero, Guerin confiesa que le incomoda la "rivalidad" que se genera entre las producciones y señala que se ven las películas "como si fueran competiciones automovilísticas". "Me parece aterrador", admite.

    El cineasta recuerda que en la última edición de San Sebastián llegó a leer que él luchaba y se pregunta, con ironía: "¿Yo qué coño voy a luchar? Yo lo único que quiero es enseñar mi película", responde.

    "Vivo un poco aislado del mundo del cine. A mí me gusta mucho el cine, pero intento vivir un poco apartado de lo que se llama 'el mundo del cine'. Yo voy mucho al cine, pero nunca me verás en una 'premiere', en una gala, en un festival, sino es que estoy obligado a presentar una película mía", apostilla.

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