MADRID, 18 Ene. (EUROPA PRESS) - Michael B. Jordan vuelve a subirse al cuadrilátero en Creed II: La leyenda de Rocky, la nueva entrega de la saga pugilística en la que, de nuevo acompañado de Sylvester Stallone en su rincón, reedita el mítico combate relatado en una de las películas más recordadas de la franquicia, Rocky IV. En este filme, que llega a los cines el próximo viernes 25 de enero, Adonis Creed se enfrenta al hijo de Ivan Drago, el boxeador ruso que mató a su padre en la película de 1985 y que, como aquel entonces, vuelve a estar interpretado por Dolph Lundgren. Pero en esta secuela, dirigida por Steven Caple Jr. que releva a Ryan Coogler al frente de la franquicia, el mayor reto para Adonnis no es subirse al ring frente a una bestia como Viktor Drago, interpretado por el boxeador profesional Florian Munteanu, sino formar una familia y encarar el reto de "convertirse en padre inesperadamente". "Un bebé da mucho más miedo que otro boxeador. El bebé hace lo que quiere, no puedes controlarlo. A la hora de pelear con otro te puedes preparar, puedes entrenar, puedes estudiar a tu rival... pero un bebé es impredecible", dice el actor en una entrevista para Europa Press durante su visita a Madrid para promocional el filme. Hablando de la paternidad, un paso que todavía no ha dado en la vida real, Jordan señala que más que una película de boxeo pura y dura, 'Creed 2' es un filme que pone el acento en la relación entre padres e hijos. Y más concretamente, sobre cómo "los hijos tienen que cargar con los errores de sus padres" a la vez que intentan no repetirlos. Y aunque vienen de realidades totalmente distintas -Adonis acaba de proclamarse campeón del mundo y la vida le sonríe, mientras que Viktor sobrevive en un cuchitril de Kiev ganando combates de poca monta- tanto su personaje como su némesis en el cuadrilátero, intentarán liberarse de la carga de sus apellidos para encontrar su propio camino. "Ese era uno de los puntos clave que queríamos incluir en la película. Viktor tiene una relación muy complicada con su padre Ivan, Rocky la tiene con su hijo... y ahora yo también con mi hija. Así que sin duda es una película de padres e hijos", señala el actor que confiesa que para él ha sido muy especial reeditar aquel "combate épico" entre Rocky y Drago, ya que su primer contacto con la saga cuando era niño fue a través de Rocky IV. "Lo recuerdo muy bien, ver esos puñetazos decir: '¡Macho, qué barbaridad!'. Fue épico y además con unos personajes tan ricos que siempre te apetece volver la vista atrás y ver las demás entregas de la saga", afirma Jordan que también recuerda que "en aquellos años de la Guerra Fría fue una película muy política y su impacto fue increíble". No en vano, hoy en día Rocky IV sigue siendo una de las entregas más queridas por los fans de saga, pero también es vista como una maniquea pieza de propaganda estadounidense contra la URSS. Mirando ya al futuro, Jordan sigue empeñado en conseguir que le ofrezcan los mismos papeles que le ofrecerían a actores como Brad Pitt o Ryan Gosling. Una "estrategia" en la que dice que le está yendo "genial". "No me puedo quejar de nada, mi estrategia ha funcionado muy bien", asegura refiriéndose estrictamente a su caso particular, ya que reconoce que la falta de diversidad en Hollywood, tanto delante como detrás de las cámaras, sigue siendo "un problema" y algo en lo que hay que continuar trabajando. "Todavía existe un problema y lo va a seguir siendo durante varios años, pero creo que vamos por el buen camino, dando los pasos correctos. Con el tiempo espero que lleguemos a un punto en el que las desigualdades sean menores y la próxima generación, o quizá la siguiente, estén ya en el lado adecuado de la historia", dice esperanzado. Y entre esos futuros trabajos es más que probable que esté una tercera "o cuarta o quinta o incluso sexta, quién sabe" entrega de Creed. Si estará acompañado por Stallone, que anunció que esta sería su última película como Balboa, es algo que deja en el aire. "Sly hará lo que quiera hacer y punto", dice el actor que deja la puerta abierta ya que, recuerda, "con Rocky Balboa pensábamos que sería la última vez que veríamos al personaje y luego llegó Ryan Coogler y decidió hacer Creed, y creía que eso era todo y después ha hecho Creed 2". "En estas cosas relacionadas con el arte cambian cada día y nunca se sabe. Tomará la mejor decisión que considere en ese momento", concluye. Precisamente fue Stallone quien primero tanteó a Dolph Lundgren para que más de 30 años después retomara su papel de Ivan Drago, un personaje que le lanzó a la fama en los ochenta pero que también, reconoce el actor de origen sueco, le "encasilló tremendamente". Quizá por eso, confiesa, "al principio no quería hacerlo" y tardó "cinco meses" a decir sí a Creed 2. No lo hizo hasta que leyó el guión y vio cuál había sido la evolución de Ivan Drago y dónde lo situaba la historia tres décadas después de matar a Apollo Creed para luego perder el cinturón, y la gloria, a manos de Rocky Balboa. "No quería que fuera de nuevo el tipo malo sin más, peor incluso que en la primera", dice. "Estoy contento con la evolución de mi personaje y estoy muy contento con el final que la película le da, muy emocional pero con un punto de esperanza. Es como una segunda oportunidad de redimirse, tanto para él como para mí", afirma Lundgren que, en todo caso, asegura que volvería a aceptar el papel, antes y ahora. "Por supuesto, necesito el dinero", dice entre risas para después recordar que el rodaje de aquella película de 1985 que "fue como un cuento de hadas". "Recuerdo el rodaje de aquella secuencia del primer combate en Las Vengas, con las luces, aviones Apollo Creed bajando desde arriba, James Brown tocando... Me sentía como un niño", rememora el actor que a sus 61 años reconoce que la industria del cine se comporta a veces como lo hizo Rusia con Drago, te encumbra rápidamente pero cuando las cosas no van tan bien se olvida y reniega de sus ídolos. "Es todo una cuestión de dinero, si vales o no. Pero lo bueno de esta profesión es que a la larga puedes demostrar cuál es tu verdadero valor... imagino que en Rusia también", concluye.