Archivo - Dos adolescentes sordas deciden quedarse solas en el aula de teatro de su instituto mientras el resto del grupo asiste a una función no accesible. - CDN - Archivo
MADRID, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -
El Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional pone en escena este viernes 23 de enero 'Grito, boda y sangre', una propuesta que revisita 'Bodas de Sangre' de Lorca, desde una mirada que sitúa la lengua de signos en el centro de la escena al contar con dos actrices sordas como protagonistas.
"Es un paso importantísimo para la comunidad sorda porque es la primera vez que el teatro nacional hace un espectáculo en lengua de signos. Espero que no sea la única propuesta y que al final se convierta en normalidad para que las personas sordas puedan acceder al teatro", ha reivindicado la directora sorda Ángela Ibáñez en la rueda de prensa, en la que ha indicado que la lengua de signos es una lengua "minoritaria y que está minorizada", por lo que se pretende reivindicar con esta propuesta que estará en cartel hasta el 1 de marzo.
Ángela Ibáñez, que ha contado con la dirección asociada de Julián Fuentes (persona oyente), ha asegurado que es un "orgullo y un privilegio" trabajar a Lorca porque para la comunidad sorda es una figura que posee "cosas en común". "Su homosexualidad no estaba bien vista y a él le dio igual, siempre estuvo orgulloso y creó obras sobre esto, con discreción pero sin pudor. A nosotros nos pasa lo mismo, estamos orgullosos de nuestra lengua y no queremos cambiarla", ha afirmado.
La directora ha destacado que 'Grito, boda y sangre' es un espectáculo "accesible a cualquier persona", por lo que el público oyente también tienen cabida en una obra . "La obra está pensada para que todos la podamos disfrutar, aunque está pensada en lengua de signos para las personas sordas. Hay música y elementos visuales para que las personas oyentes puedan disfrutar en igualdad de condiciones. En este espectáculo todo es posible, lo imposible no existe", ha explicado Ángela Ibáñez.
"LA VOZ DE LAS PERSONAS SORDAS SE TIENE QUE OÍR"
Asimismo, ha comentado que el espectáculo demuestra que también hay "diversidad" dentro de la comunidad sorda al mostrar en la propuesta que hay personas que oralizan, otras que hablan o personas que utilizan ambas. "Hay que respetar también la voz de las personas sordas, no hay que cambiarla, hay que aceptarlo. Es la voz de la persona sorda y se tiene que oír", ha enfatizado.
Por su parte, Julián Fuentes ha defendido que la cultura y comunidad sorda tienen "muchísimo" que aportar a las artes visuales y ha explicado que su labor ha consistido en que los oyentes puedan alcanzar la altura emotiva de las personas sordas. "Hemos compuesto música para que los oyentes podamos intuir lo que las personas sordas están viendo y sintiendo cuando están pasando por las escenas", ha señalado.
El espectáculo sigue a dos adolescentes sordas que deciden quedarse solas en el aula de teatro de su instituto mientras el resto del grupo asiste a una función no accesible. Allí, entre baúles polvorientos y pupitres, comienzan a improvisar con textos de Lorca.
A través del universo simbólico de 'Bodas de sangre', las protagonistas exploran el deseo, la pérdida y la tragedia de la juventud truncada: la muerte, no solo del cuerpo sino también de los sueños, cuando se crece sin referentes ni espacios donde imaginarse un futuro.