Actualizado 21/01/2009 16:31

Josep María Flotats y Albert Triola, duelo dialéctico entre Descartes y Pascal, en una obra de Brisville

EP

MADRID, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -

'El encuentro de Descartes con Pascal joven' es el título de la obra de Jean-Claude Brisville que el veterano actor Josep María Flotats y el joven Albert Triola interpretan desde mañana y hasta el 22 de febrero en el Teatro Español de Madrid.

Un duelo dialéctico que enfrenta a ambos personajes históricos y a los dos artistas en particular en el encuentro que estos intelectuales mantuvieron en 1647 en el parisino Convento de Mínimos y del que no quedó referencia escrita, pero que Brisville ha imaginado para la escena basándose en la numerosa correspondencia (aunque no entre ellos) de los dos protagonistas.

Flotats, que vuelve a escoger a Brisville después de 'La cena' (en la que se enfrentaban Tayllerand y Fouché) y a quien dijo admirar "como escritor y como hombre" además de ser su amigo, encarna ahora a un Descartes, heredero de la sabiduría del humanismo, "al final de su vida" mientras que Triola es Pascal, un joven de 24 años pero ya "genio reconocido que había inventado la máquina de contar, fundamento de los ordenadores", explicó el actor, quien comparó a Descartes con un "superpremio Nobel de la época" que decidió vivir en Ámsterdam por ser "la ciudad más libre y progresista de la época".

Pascal, en cambio, vive en París y su mentalidad "es la del cristiano de las catacumbas", refirió. "Era un hombre de fe que se encontraba en un momento de crisis mística, por lo que estaba dispuesto a renunciar a sus investigaciones y a la ciencia para ponerse a trabajar para salvar su alma", continuó Flotats.

POLÍTICAMENTE INCORRECTOS

Si algo une a estos personajes, según el actor, es que ambos "están fuera de la legalidad y son considerados gente peligrosa". "Hoy podrían ser calificados de políticamente incorrectos", agregó. "Descartes y Pascal mantienen conceptos de vida opuestos pero defienden lo que creen fundamental y eso les une", matizó.

Según Flotats "la libertad de pensamiento choca siempre con el poder establecido y esto da enorme actualidad a la obra, una conversación apasionante que entre líneas nos silba referencias contemporáneas, lo que a mí me estremece".

El actor señaló que Descartes y Pascal se preguntaban ya en 1647 las mismas cosas que nos preguntamos muchos hoy en día. "Estos grandes cerebros del siglo XVII discutían sobre algo que aún hoy no está resuelto, lo que aporta actualidad vital y un pósito de reflexión", declaró.

El ambiente "austero y sencillo" que se le ha conferido a la función va bien con los tiempos "difíciles" que corren ahora, dijo Flotats incidiendo en que la puesta en escena se ha puesto "al cien por cien al servicio del texto". "Es un espacio agradable, confortable, donde se puede escuchar, algo que estamos perdiendo hoy en día. Permite el espectador salir del teatro más relajado e inteligente", aseguró.

CONTRADICTORIO E IMPERFECTO

Para Albert Triola, el personaje del joven Pascal ha sido "un regalo" y estar al lado de Flotats supone "jugar en primerísima división". "Pascal es un hombre lleno de contradicciones, intransigente, místico, ardoroso, obsesionado con la muerte y el sufrimiento y que tenía una enorme grieta interior. Era terriblemente imperfecto y absolutamente humano", lo calificó el actor.

Flotats indicó que la coincidencia de haber interpretado desde hace unos años personajes históricos es sólo eso, "casualidad". "Los personajes, lo que dice la obra y cómo se dice me apasiona, por eso estoy en estos montajes, no por ser históricos", añadió.

Mauro Armiño es el responsable de la traducción de esta obra de Brisville, al igual que lo fue de 'La cena'. "En esta ocasión son dos personajes enfrentados en ideas. El lenguaje es el del mismo autor pero hay distintos niveles de tiempo y empaste lingüístico", señaló. El lenguaje "templado y calmo" de Descartes se contrapone al lenguaje de un "fanático religioso" como es Pascal. "Descartes es la razón, Pascal el sentimiento de la razón", dijo Armiño.

A este respecto, Josep María Flotats destacó la "exquisitez y el talento" de Brisville y el "diálogo de alto nivel" que propone en esta obra "asequible a todo el mundo". "El lenguaje es el gran protagonista de la representación y la musicalidad de esta escritura es parecida a un lied schubertiano", comparó.