MADRID 13 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Mapfre y el Museo Nacional de Arte de México (MUNAL), en colaboración con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes, han presentado la exposición de Max Ernst ERNST, 'Une semaine de bonté' -los collages originales-, que podrá verse hasta el 17 de octubre en las salas de exposiciones del citado museo mexicano.
La muestra, comisariada por el especialista Werner Spies, reúne los 184 collages originales que componen 'Une semaine de bonté', realizados por el surrealista Max Ernst en 1933, y que conforman un auténtico manifiesto del surrealismo.
Estas obras se expusieron una única vez tres años después de su creación entre marzo y abril de 1936, en Madrid, y desde entonces habían permanecido como uno de los secretos mejor guardados de la historia del arte. Entre 2008 y 2009, estos collages pudieron contemplarse en una itinerancia europea en el Museo Albertina en Viena, el Museo Max Ernst en Brühl, la Kunsthalle en Hamburgo, FUNDACIÓN MAPFRE en Madrid, y Musée D'Orsay en París.
Asimismo, la exposición pudo visitarse en el Museo de Arte de S*o Paulo Paulo (MASP) y terminarán su breve periplo latinoamericano en México DF.
Los collages que conforman 'Une semaine de bonté' son una de las principales obras sobre papel realizadas en la década de los 30 del pasado siglo XX y con ellos el Surrealismo alcanza uno de sus puntos culminantes. La capacidad de Max Ernst de crear un universo y una mirada propia, distinta y singular, lo convierte en uno de los artistas de referencia en el siglo XX, y también en uno de los más complejos y cambiantes a lo largo de toda su trayectoria.
Con estos collages Max Ernst rompe las fronteras entre géneros y técnicas y convierte Une Semaine de Bonté en una de las cumbres del movimiento que abandera, pero ataca soterradamente a todos aquellos que consideraban entonces el surrealismo como un movimiento esencialmente literario. Armado con unas tijeras, Ernst, recorta, utiliza y desmenuza las populares novelas folletinescas del siglo XIX y convierte lo que era entretenimiento en subversión.