Andrés Trapiello cuenta la historia de 'El rastro' madrileño: "Cuanta más necesidad hay, más rastro encuentras"

Andrés Trapiello.
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Publicado 09/10/2018 16:31:13CET

MADRID, 9 Oct. (EUROPA PRESS) -

El escritor Andrés Trapiello publica 'El rastro' (Destino), la historia de este rincón madrileño y el barrio de Lavapiés desde su experiencia como visitante de más de 40 años. "La historia del rastro está unida a la de la pobreza: cuanta más necesidad hay, más rastro encuentras", ha señalado el autor en un encuentro con la prensa.

El autor ha explicado que este proyecto nació hace cinco años, con un encargo de la editorial para escribir sobre Madrid y que Trapiello ha aparcado porque "había que resolver antes" su relación con el rastro madrileño.

El escritor leonés ya ha tratado en varias ocasiones de este espacio en el barrio madrileño de Lavapiés en sus diarios de 'Salón de Pasos Perdidos', además de haber pronunciado diversas conferencias sobre él. "Pero éste es un libro nuevo, si tuviéramos que pasar el 'Turnitin' al texto no saldría ni un 1% de lo que he publicado", ha bromeado.

Además, ha destacado la novedad que supone abordar la historia de este espacio teniendo como punto de partida el siglo XX. "Ya hay un libro prodigioso de Ramón Gómez de la Serna, pero era más sobre él que sobre el rastro. No hay un compendio ni una Historia, y yo creo que es porque es muy difícil teorizar sobre cosas viejas o la pulsión de adquirir", ha indicado.

DE COMERCIO DE COMIDAS A TRAPERÍA

Precisamente, el libro viene dividido en tres apartados que abarcan desde la Historia del Rastro, hasta una teorización sobre él, pasando también por la 'práctica', es decir, contando los cerca de 40 años de domingos rastreando. La mirada del autor recoge por ejemplo cuando el rastro era un comercio de comidas, pasó a ser un mercado de cosas viejas para los que no podían comprar cosas nuevas y terminó en trapería.

"Hoy el rastro se ha convertido en un mercado de cosas viejas para la sociedad del Bienestar. La rueda del consumo se ha achicado mucho, antes los objetos tenían una vida más larga, quizás porque estaban mejor hechos, pero ahora pasan de ser útiles a ser un suntuario", ha explicado.

OBJETOS 'RESUCITADOS'

En definitiva, Trapiello ve el rastro como un espacio "lleno de objetos viejos que esperan una resurrección". "Hay una cantidad de objetos que alguien los rescata y les da una segunda vida", ha afirmado, tras recordar también que ahí "sólo se encuentra lo que se lleva ya encontrado de casa". "Vamos a reconocerlo, y llevárnoslo, por eso hay que ir con idea de lo que se va a buscar", ha matizado.

El propio autor tiene una teoría sobre el hecho de que cada domingo, 100.000 personas acudan a Lavapiés para encontrar algo que no esperan. "Todos buscamos algo que se nos ha perdido en la infancia, recuperamos cosas valiosas desde el punto de vista íntimo", ha defendido, después de aseverar con humor: "de ahí se sale con una sonrisa que no se ve en el Ikea".